Pese al desaliento que han provocado la victoria de Barack Obama en Carolina del Norte el martes, su muestra de fuerza en Indiana y los signos de crecientes problemas financieros, la senadora Hillary Rodham Clinton, sin embargo, juró que seguirá luchando, iniciando en las primeras horas del miércoles una nueva ronda de discursos, manifestaciones y reuniones en las localidades en West Virginia, que realizará sus primarias el 13 de mayo.
Sacando a la luz los problemas financieros de su campaña, Clinton ha prestado a la misma más de seis millones de dólares durante el mes pasado, de acuerdo a funcionarios de la campaña. Ella hizo eso, afirman, en tres pagos: 5 millones el 11 de abril, 1 millón el 1 de mayo y 425.000 dólares el 5 de este mes.
Clinton también busca poner más dinero en su campaña yendo más adelante, dijo Terry McAuliffe, su jefe de campaña. “La senadora Clinton ha subido la apuesta y continúa en la lucha”, afirmó. La nueva ronda de préstamos supera los 5 millones de dólares que ella y su marido prestaron a su campaña antes de las primarias del 5 de febrero, cuando también enfrentaba dudas sobre la viabilidad de su precandidatura.
En contraste, Obama ha recaudado más fondos de forma rutinaria, primaria tras primaria, y ha mostrado pocas dificultades en recibir apoyo financiero de su inmensa red de donadores. El precandidato gastó más de 7 millones de dólares en propaganda antes de las primarias del martes en Carolina del Norte e Indiana, mientras que Clinton gastó casi 4 millones de dólares.
Según los últimos informes financieros de campaña presentados ante la Comisión Federal Electoral, Obama empezó abril con 42 millones de dólares en el banco para las primarias, muy arriba de Clinton, con 9,3 millones.
Superdelegados no comprometidos
Los resultados de las dos primarias del martes permitieron a Obama ampliar su liderazgo en los delegados designados sobre Clinton y le proveyeron con nueva munición, mientras busca persuadir a los líderes demócratas que se unan a su campaña. Pero los consejeros de Clinton la retrataron el miércoles temprano como aún confiada en que puede ganar la nominación a través de una combinación de victorias en el puñado de primarias que quedan y que puede persuadir a los superdelegados aún no comprometidos de que puede desempeñarse mejor que Obama contra los republicanos.
“Esta candidatura y esta campaña continúa”, dijo Howard Wolfson, el director de comunicaciones de la senadora, a la CNN hoy por la mañana. “Tenemos que hacerlo bien en las contiendas que aún restan”, reconoció, describiendo a West Virginia, donde se espera que ella gane tan cómodamente como lo hizo en las vecinas Ohio y Pennsylvania, como “un estado de cambio críticamente importante”.
Al ganar Carolina del Norte por 14 puntos porcentuales, Obama, cuya campaña tuvo que enfrentar la controversia sobre los comentarios incendiarios de su ex pastor, registró su primera victoria en primarias desde hace casi dos meses.
Su comité de campaña estaba preparándose para abrir un nuevo frente de batalla con Clinton, intensificando el argumento hacia los superdelegados demócratas no comprometidos de que el capeó una tormenta y que el tiempo estaba terminando para que el partido se concentre en la elección general.
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