Sheehan acaparó la atención de su país cuando acampó frente al rancho del presidente estadounidense, George W.Bush, en Texas en agosto de 2005, para pedirle un encuentro, tras la muerte de su hijo Casey, de 24 años. Aunque Bush la ignoró por completo, su vigilia se convirtió en uno de los actos más importantes de oposición a la guerra.
En un mensaje colocado en el periódico de internet Daily Kos, Sheehan indicó que está agotada por el esfuerzo personal, financiero y emocional de los últimos dos años.
Y también dijo que está decepcionada porque los políticos demócratas, que ganaron las elecciones en noviembre pasado prometiendo el fin de la guerra, no han hecho lo suficiente para que termine la participación estadounidense en ese conflicto.
'Mi hijo, de hecho, murió por nada', escribó Sheehan. 'Desde su muerte he tratado de que su sacrificio tuviese algún significado. Casey murió por un país que se preocupa más por quién será el próximo 'American Idol' que por cuántas personas más morirán en los próximos meses mientras demócratas y republicanos hacen politiquería', añadió.
Sheehan escribió que su militancia contra la guerra le costó su matrimonio y que ha gastado todos los beneficios que cobró por la muerte de su hijo y todo lo que le pagaron por sus disertaciones y libros en 'la causa', y que ahora tiene deudas por gastos médicos.
'Juntaré lo que me queda desde que emprendí esta jornada, y me iré a casa', escribió. 'Voy a casa y seré madre para mis otros hijos y trataré de recuperar algo de lo que perdí'.
"Es tan doloroso para mí saber que apoyé este sistema durante tantos años, y que Casey pagó el precio por esta lealtad. Fallé a mi hijo y eso es lo que más me duele", sostiene.