El presidente de China, Hu Jintao, pidió desde Japón al líder espiritual de los tibetanos, Dalai Lama, y a sus partidarios, ser "sinceros", tras atribuir a estos últimos el origen de los desórdenes en Tíbet y los intentos de sabotaje a los Juegos Olímpicos Beijing 2008.
En una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, el mandatario chino dijo que "los juicios se deben hacer con base en las acciones de una persona, y no sólo con base en sus palabras".
El gobierno chino reanudó el pasado domingo las conversaciones con los representantes del Dalai Lama, en el exilio en la India, luego de la presión internacional surgida tras la sangrienta represión de los desórdenes de marzo en Tíbet.
"El paso siguiente es que vamos a tener un nuevo contacto. Nuestros contactos con los representantes personales del Dalai son serios", dijo Hu a periodistas, al tiempo que eliminó en la declaración el título honorífico de "líder espiritual del Tíbet".
"Esperamos que el Dalai exprese su sinceridad con sus actos. Esperamos que el Dalai deje de actuar para separar a la patria, deje de orquestar la incitación a actos violentos y deje de minar los Juegos Olímpicos de Beijing", manifestó Hu.
Las declaraciones de Hu, el primer presidente chino que visita Japón en 10 años, coincidieron con nuevos ataques propagandísticos entre los medios estatales de comunicación en China contra el Dalai Lama.
En un editorial titulado "El frente del Dalai para su conjura separatista", el Diario del Tíbet, del Partido Comunista, lo acusó de conspirar con fuerzas enemigas en un intento por dividir a China e impedir el desarrollo del país.
Poco antes de la intervención de Hu, Fukuda destacó que Japón "ve estas discusiones como un primer paso hacia un verdadero diálogo, informó la la agencia italiana ANSA.
"Pedí a China que disipe los temores de la comunidad internacional, siga en el camino del diálogo y mejore la situación en la región del Himalaya", agregó el primer ministro japonés.
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