"Nos oponemos con firmeza a cualquier palabra o acto que interfiera en los asuntos internos de terceros países, usando los derechos humanos, la religión y otros temas", dijo el vocero del Ministerio del Exterior Qin Gang.
Y agregó, en respuesta al discurso de Bush, que "el gobierno chino pone a la gente primero y se dedica a mantener y promover los derechos básicos y libertades de sus ciudadanos". Qin dijo además que su país está a favor de las discusiones sobre diferentes puntos de vista sobre los derechos humanos y la religión sobre "una base de respeto mutuo e igualdad".
El reproche por parte del gobierno chino coincide con la llegada de George W. Bush a la capital de ese país, última parada de su gira por Asia, donde asistirá a la inauguración de los Juegos Olímpicos 2008.
Su visita esta marcada por una atmósfera de tensión debido a sus declaraciones horas antes en Tailandia, donde afirmó que si bien es "optimista" sobre el futuro de China, ya era tiempo que esa nación conceda más libertades a su pueblo. La semana pasada, Bush recibió a un grupo de disidentes chinos en la Casa Blanca, lo que provocó malestar en China.
Bush se pronunció además a favor de la libertad de prensa, la libertad de reunión y los derechos laborales en China, y en contra de que el gobierno detenga a disidentes políticos, activistas de los derechos humanos y activistas religiosos.
No obstante, aclaró que él no estaba intentando oponerse a China, sino sólo promoviendo el respeto a libertades civiles porque es la única manera en la que el país asiático desarrollará todo su potencial.
El presidente estadounidense ya ha anunciado que espera mantener una reunión con su homólogo Hu Jintao, para tratar algunas cuestiones bilaterales, entre ellos, la cuestión de los derechos humanos.
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