Así lo indica un comunicado del Gobierno en el exilio, que está asentado en la ciudad de Dharamsal. La reunión entre las dos partes se da un mes antes de los Juegos Olímpicos en Pekín, y en medio de la fuerte preocupación por parte del Gobierno chino por su imagen internacional. Las conversaciones, programadas en Pekín para el 1 y 2 de julio, apuntan a lograr un mayor acercamiento con el Dalai Lama, quien debió huir al exilio en 1959, tras un fallido levantamiento contra el dominio chino en el Tíbet.
"Su Santidad el Dalai Lama ha instruido a los enviados a hacer todos los esfuerzos por lograr progreso tangible para aliviar la difícil situación de los tibetanos en su tierra natal," reza el texto.
Representantes del líder espiritual tibetano han acudido a cinco rondas de conversaciones con China desde el 2002. La última ronda se celebró el pasado 4 de marzo, cinco días antes de que se desatarán las protestas realizadas por monjes budistas en varios puntos del país para recordar el aniversario de la fracasada rebelión de 1959.
Las mismas desembocaron en unos disturbios en los que, según el Gobierno chino, murieron unos veinte civiles, mientras el tibetano en el exilio denunció 203 muertos. China ha sido acusada de usar mano dura para frenar dichas manifestaciones, lo cual ensombreció la imagen del país.
El arribo de los enviados del Dalai Lama coincide con una visita a China de la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, quien presionó al ministro de Relaciones Exteriores chino, Yang Jiechi, sobre el Tíbet y temas de derechos humanos, diciendo que los estadounidenses están profundamente preocupados por estas cuestiones.
El Dalai Lama desea autonomía para la región del Himalaya, pero China lo califica como un separatista, y lo culpa de la violencia que se desató en marzo pasado en la región del Tíbet.
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