Esta emergencia ha causado cierta alarma entre los habitantes, pues se suma a las erupciones de otro macizo andino, el Chaitén, que, 500 kilómetros más al sur obligó a evacuar a más de 5.000 personas hace un mes y medio.
La directora de la Onemi aseguró que la situación está bajo control y que en las próximas hora se procederá a evacuar a unas 25 personas de poblados aledaños a la zona más comprometida con las erupciones.
En La Moneda, en tanto, el viceministro de Interior, Felipe Harboe, hizo un llamamiento a la calma pues, según aseguró, "todas las medidas que se tengan que adoptar se van a adoptar de manera inmediata frente a cualquier riesgo que podamos tener".
La actividad volcánica se produce seis meses después de que el Llaima entrara en erupción y provocara un río de lava de más de dos kilómetros.
En esa oportunidad, la columna de humo y cenizas se elevó tres kilómetros sobre el cráter del volcán, situado a 76 kilómetros al este de Temuco y a unos 700 kilómetros de Santiago, en la cordillera de Los Andes, y también afectó a la localidad argentina de Neuquén, cuyo aeropuerto fue cerrado.
Las violentas explosiones obligaron esa noche a centenares de personas a abandonar sus hogares y a guarecerse en los refugios autorizados por el gobierno, que evacuó a un total de 193 turistas que recorrían la zona junto a ocho empleados del Parque Nacional.