Cheney realizó en Irak la primera escala en un viaje de una semana por el Medio Oriente: Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto y Jordania, para redoblar los esfuerzos encaminados a terminar con los enfrentamientos entre facciones étnicas de Irak.
Su viaje sigue al anuncio de que 35.000 nuevos efectivos del Ejército serán enviados a Irak para mantener la cantidad de tropas destacadas actualmente.
El vicepresidente recibió información de primera mano sobre la situación de parte del general David Petraeus, el comandanto estadounidense de mayor rango en Irak, y del nuevo embajador de Estados Unidos Ryan Crocker.
"Están pasando muchas cosas. Este es un momento muy importante. Hay muchas cosas de que hablar", dijo Cheney al reunirse con el embajador estadounidense en Irak, Ryan Crocker, y el comandante de las tropas estadounidenses en el país árabe, el general David Petraeus.
Reunión con Al MalikiDick Cheney y el presidente iraquí
reconocieron que han surgido contratiempos en la campaña
para reducir la violencia sectaria en Irak, pero prometieron seguir
trabajando juntos para encontrar una solución.
“El encuentro con el vicepresidente (Cheney) ha puesto los cimientos
para dar pasos prácticos que permitan trabajar tanto en el frente de la
seguridad como en temas nacionales'’, dijo al-Maliki en una breve rueda
de prensa en la que estuvo acompañado por Cheney.
Al-Maliki se ha visto intensamente presionado por Washington para
demostrar una merma en la violencia sectaria, y la sorpresiva visita de
Cheney a Irak fue descrita por los funcionarios estadounidenses como un
intento de presionar a al-Maliki y otros líderes iraquíes para que
hagan más esfuerzos en la reconciliación entre las diferentes facciones.
“Hablamos sobre el futuro de nuestros intereses mutuos'’, dijo
Cheney. Cheney realizó en Irak la primera escala en un viaje de una
semana por el Medio Oriente para redoblar los esfuerzos encaminados a
terminar con los enfrentamientos entre facciones étnicas de Irak.
El vicepresidente fue informado sobre la situación por el general
David Petraeus, jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, y el nuevo
embajador de Estados Unidos Ryan Crocker. “Están ocurriendo muchas
cosas. Es un momento muy importante, tenemos mucho de qué hablar'’, dijo
Cheney tras reunirse con Petraeus y Crocker. Petraeus indicó hace poco
que la situación en Irak podría empeorar antes de mejorar y requerirá
“un enorme compromiso'’ a largo plazo por parte de Estados Unidos.
Cheney se entrevistó además con el presidente Jalal Talabani, un
curdo, los vicepresidentes sunnita y shiíta y otros funcionarios
gubernamentales y líderes políticos.
Objetivos de EE.UU.
La misión de Cheney incluye conocer la situación de Irak en el terreno y enviar el mensaje de que se requiere más trabajo en el frente político para superar las divisiones. Otro tema pendiente es la insistencia en que el parlamento iraquí no se tome un receso de dos meses.
Crocker dijo a los periodistas que viajan con Cheney que en la agenda del vicepresidente figura el llamado al parlamento para que permanezca en sesiones durante estos tiempos difíciles. "Que el parlamento iraquí se tome dos meses de vacaciones en medio del verano es imposible de comprender", expresó Crocker, quien viajó con Cheney desde Washington.
Por otro lado, sobre la postura demócrata, en lucha contra la Casa Blanca para poner fin al involucramiento de Estados Unidos en Irak, Cheney no asegura que la paciencia de Washington se está agotando.
Funcionarios estadounidenses han expresado de manera creciente su exasperación por la lentitud de la aprobación de legislación clave en Irak, incluidos esfuerzos para regular los ingresos petroleros y permitir a miembros del partido Baas, del difunto presidente Saddam Hussein, volver a ocupar cargos en la administración.
Más violenciaLa llegada de Cheney a Irak coincidió con un atentado en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí. "Diecinueve personas murieron y 70 personas fueron heridas, cinco de las cuales gravemente. Hay mujeres y niños entre las víctimas", declaró a AFP el ministro kurdo de Salud, Zirian Abdel Rahmane. "La fachada del edificio del ministerio del Interior fue severamente dañada por la explosión", añadió.
Kurdistán, provincia autónoma desde 1991, había sido hasta ahora perdonada por el baño de sangre en que Irak se ve sumergido diariamente.