Asegura que fue él mismo quien, junto a otros dos individuos, enterró a Ernesto Guevara en las afueras de la ciudad de Vallegrande, en Bolivia.
Antes de hacerlo, le habría cortado un mechón de cabello y anotado las coordenadas exactas del lugar del entierro, antes de enterrar a los tres cuerpos en la misma sepultura.
Pasaron 40 años desde que, este exiliado cubano en Miami, fuera contratado por la CIA para dar con el Che. Ahora, salió a los medios para asegurar que los restos que están en el mausoleo cubano no son del Che, sino que aún continúan enterrados en la selva boliviana.
“'Estoy seguro de que del pelo se puede sacar una muestra del ADN del Che, y estoy dispuesto a permitir que lo analicen y comparen el resultado con los restos que hay en la tumba de Cuba”', afirma Villoldo.
Para poder comprobar que es cierto lo que afirma, Gustavo Villoldo necesita la colaboración de los familiares del Che Guevara para efectuar la comparación del ADN, y los permisos de los gobiernos cubano y boliviano para analizar el presunto cadáver del revolucionario.
Granjero retirado, de 71 años de edad, Villoldo vive en el sur de Miami-Dade. Asegura que quiere cerrar su círculo personal con el Che, a quien califica como “un asesino a sangre fría”, por “provocar” el suicidio de su padre y mandar a fusilar a cientos de sus compatriotas.
“No comprendo a los jóvenes que creen que el Che merece admiración”, agrega Villoldo. “Era un monstruo”.
Villoldo asegura que fue uno de los cuatro hombres que estuvieron presentes cuando Guevara fue enterrado y que sería el único que tiene conocimiento del lugar exacto de la tumba.
“Si yo estuviera en su lugar, quisiera que mis hijos supieran dónde estoy enterrado”, afirma Villoldo, quien tiene ocho hijos y 17 nietos.
Se han dado a conocer documentos de la CIA, por entonces secretos, aparte de biografías del Che, que corroboran la vinculación de Villoldo con el caso.
Además del mechón de pelo, tiene un álbum de la misión, con fotos, el mapa que se usó para encontrar al Che y a sus combatientes, las órdenes de su misión y las últimas huellas digitales de Guevara.
“Quería tener prueba de que había cumplido mi misión”, manifestó al explicar el motivo por el que tomó la muestra de cabello del Che Guevara.
Villoldo es consciente de que su historia puede tener serias repercusiones entre los detractores y admiradores del Che. Pero considera que, si los restos que se hallan en el mausoleo de Santa Clara no se exhumarán y el mechón de cabello no será analizado, su deseo es que al menos la familia del Che sepa dónde está enterrado su ser querido.
“Les daré las coordenadas, pero sólo a ellos, no a Castro. Creo que es lo correcto”, concluyó.
(El Nuevo Herald)