"Ellos nos ofendieron en el aeropuerto y después tiraron nuestras credenciales de portación de armas", afirmó Brownfield en su último día como embajador del país donde Hugo Chávez es abiertamente hostil a Washington. "Es una forma poco común de hacer negocios", ironizó.
Las detenciones son una nota formal del ministerio de Relaciones Exteriores retirando el permiso de porte de armas para los diez, el total de agentes presentes en el torneo y, se cree, sintomática de lazos cada vez más tensos entre ambos países.
El ministerio de Exteriores venezolano, en tanto, no hizo comentarios al respecto. Brownfield, que tiene ya en su haber tomates y huevos de manifestantes chavistas, alertó acerca del deterioro de la relación.
"Éstas probablemente empeoran, antes que mejorar", mencionó en un discurso el último día en su cargo, el día de la independencia de los EEUU.
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