Un último sondeo arroja un 48% a Chávez y un 42% a Rosales a pesar de que la mayor pare de las encuestas ubica a Chávez 20 puntos por encima de su rival.
El veterano político Manuel Rosales asegura que la democracia en Venezuela está en peligro y emerge como un rival de cuidado del presidente Hugo Chávez en los comicios del 3 de diciembre.
Este hombre de 53 años y cabellos grises sigue a la zaga del mandatario que encabeza la mayoría de las encuestas con una ventaja de 20 o más puntos porcentuales, pero ha logrado reactivar a lo largo de Venezuela a una fracturada oposición en torno a su candidatura de unidad, encarnando una alternativa para aquellos que como él perciben que el gobierno de Chávez es cada vez más autocrático.
''La democracia está en riesgo con este gobierno y los venezolanos necesitaban unirse para defenderla'', dijo Rosales durante una gira electoral, en que acusó a Chávez de querer ser presidente de por vida como su amigo Fidel Castro de Cuba.
Los partidarios de Chávez se aseguraron las gobernaciones en 21 de los 23 estados, además de la influyente alcaldía mayor de Caracas.
Perfil de Rosales y propuestas
Rosales, que temporalmente se separó de su cargo como gobernador del estado Zulia, es apenas uno de los dos candidatos no chavistas en ganar las elecciones de gobernadores que se realizaron hace dos años.
Mientras goza de un amplio respaldo entre las clases media y alta, Rosales ha tratado de hacer incursiones entre la base que tradicionalmente ha brindado su apoyo a Chávez: la de los pobres. Se ha manifestado en desacuerdo con lo que llama las misiones sociales limosneras que son el corazón del programa populista de Chávez, afirmando que el dinero es tirado para asegurar el apoyo político.
Rosales ha propuesto crear una tarjeta de débito gubernamental para distribuir directamente la quinta parte de los ingresos petroleros de Venezuela entre las familias más pobres del país.
Muchos venezolanos piensan que el candidato carece del carisma de Chávez.
Pero la sociedad venezolana está muy polarizada, por lo que Rosales ha visto como su campaña ha tomado ribetes religiosos.
En sus mítines, algunos partidarios depositan cruces de madera o estatuillas de Jesucristo en sus manos. Otros le pasan estampitas de santos o recados solicitando ayuda, a semejanza de los seguidores de Chávez.
''Él es la única esperanza que nosotros tenemos para salir de este gobierno. Por eso es que lo queremos'', dijo Roselyn Fuentes, una de decenas de miles de personas que se unieron a una caminata de campaña.