Un comunicado difundido hoy por el presidente de Venezuela Hugo Chávez, sostiene que en el país sólo se nacionalizarán las cementeras que anteriormente pertenecían al Estado.
Las palabras se conocen luego de que la semana pasada el mandatario anunciara la estatización la industria cementera y afirmó que se otorgaría una indemnización justa a los inversionistas en el sector.
"Nosotros sólo vamos a nacionalizar lo que fue privatizado, las grandes cementeras que se llevaron casi regaladas, las plantas que fueron propiedad del Estado," explicó Chávez a la televisión estatal.
Se desconoce la lista de empresas que sufrirán la medida
Pese a que el gobernante no precisó a qué empresas afectaría la medida, ha hecho alusión a la mexicana Cemex, resaltando el deterioro ambiental provocado por una de sus instalaciones en el oriente del país.
Sin embargo, una fuente cercana a Cemex dijo que en 1994 la compañía compró la antigua firma privada Vencemos, que nunca fue estatal.
"(Vencemos) siempre perteneció a la familia Mendoza," comentó.
La familia Mendoza inició las operaciones de la cementera en 1949.
Cemex, la tercera mayor cementera del mundo, había sorteado algunos señalamientos gubernamentales al ampliar su distribución al mercado local e impulsar planes para fomentar la construcción de viviendas populares en todo el país.
El gobierno mexicano rechazó el anunciado plan y afirmó que no se respetaron los derechos de los mexicanos, mientras que Cemex exigió explicaciones a Caracas y reclamó por no haber recibido una notificación oficial.
El Ministerio de Industrias Básicas y Minería no pudo aclarar el lunes la lista de las empresas que serían realmente afectadas por la estatización.
En la nación además operan filiales de la francesa Lafarge y de la suiza Holcim, las más grandes del mundo.
Lafarge también entró al mercado en 1994, cuandó adquirió la C.A. Fábrica Nacional de Cementos y C.A. de Cementos Táchira, mientras que Holcim adquirió Cementos Caribe.
Otras estatizaciones
El gobierno lanzó el año pasado un amplio programa de nacionalizaciones que incluyó a empresas petroleras, eléctricas y de telecomunicaciones.
Chávez había acusado a las grandes cementeras de favorecer la exportación y de actuar como cartel al fijar los precios.