Muammar Khadaffi fue enviado como mediador por la Unión Africana, junto a Denis Sassou-Nguesso, presidente de la República del Congo, entre los guerrilleros y el gobierno de Idriss Deby.
En una entrevista por teléfono con el general Nouri, jefe del Frente Popular del Chad (FPCh), éste aceptó el cese al fuego y el inicio de negociaciones, aplicando así el acuerdo de paz firmado el mes de octubre pasado en Trípoli (Libia) con el gobierno chadiano.
El primer avión francés, por otra parte, despegó a las 22.00 hora local desde Yamena transportando a los 75 extranjeros que serán evacuados luego de que los rebeldes atacaran la ciudad.
Cientos de guerrilleros arribaron a Yamena por la mañana, a bordo de, por lo menos, 300 vehículos, en una de las ofensivas más importantes en los dos últimos años. Esto sucedió luego de que el viernes superaran a las fuerzas militares chadianas, obligándolas a retroceder en una docena de frentes abiertos a las afueras de la capital.
Las informaciones que se van recolectando surgen confusas –esta mañana la radio oficial de Chad interrumpió su transmisión sin dar explicaciones—. Los rebeldes del FPCh ingresaron al palacio del presidente Idriss Deby, en el poder desde 1990, y lo mantienen retenido.
El FPCh ha reiterado en varias oportunidades que la única alternativa para abandonar la lucha armada era que se proclame un gobierno de coalición con el presidente Deby. Por su parte, el Ejecutivo de Chad acusa a los rebeldes de recibir financiación sudanesa, cuestión que es negada rotundamente por Khartoum.
Al Jazeera, uno de los pocos medios que cuenta con un corresponsal en Yamena, ya informó esta mañana que en la ciudad se oían intensos tiroteos, en los que los contendientes estaban empleando armas automáticas y artillería pesada.
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