"Nuestra respuesta será selectiva y adecuada, y se la comunicaremos a las autoridades británicas en un futuro próximo", aseguró Alexandr Grushkó, viceministro de Exteriores ruso, según las agencias rusas.
El funcionario matizó que Moscú procurará no perjudicar los intereses de turistas, estudiantes, empresarios y científicos, en alusión a que Rusia impondrá determinadas restricciones de visados similares a las anunciadas por Londres.
"La postura de Londres dificulta, si no hace imposible, la cooperación entre los órganos de seguridad en lo relativo a la seguridad de los ciudadanos", dijo.
Rusia confía en que la Unión Europea (UE) no ceda a los intentos de Londres de "convertir las relaciones entre Moscú y la UE en un instrumento para el logro de objetivos políticos unilaterales".
Grushkó, que recordó que Londres ha dicho que apelará a la solidaridad en el marco de la UE en su contencioso con Rusia, criticó el hecho de que el Reino Unido se niegue a cooperar con el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antigua KGB) y, al mismo tiempo, diga que quiere colaborar en la lucha contra el terrorismo.
"Son declaraciones mutuamente excluyentes", dijo el viceministro, que añadió: "Las sanciones, entre ellas, la expulsión de diplomáticos rusos por Londres, no son una invitación a cooperar sino una vía directa a la confrontación".
Crisis diplomática
"Gran Bretaña adoptó medidas, a las que Rusia reaccionará adecuadamente. De ahí que las relaciones entre Rusia y Gran Bretaña van a empeorar", opinó el titular de Exteriores de Gran Bretaña, David Miliband.
Rusia responderá a la expulsión de sus diplomáticos de Gran Bretaña con una medida análoga, lo que provocará aún mayor agravamiento de relaciones entre ambos países. Así lo manifestó a RIA Novosti el jefe de los programas de seguridad e inteligencia del Real Instituto de Relaciones Internacionales (Chatem House), Robert Ayers.
Al comentar la información insertada en la prensa británica de que los diplomáticos a que se prevé expulsar realizan la actividad de espionaje, Ayers dijo no saber quién concretamente será deportado. "A mi modo de ver, no importa quién será concretamente. Importa el propio hecho de la expulsión", subrayó.
"En Londres deben saber que sus provocaciones no quedarán sin respuesta y no pueden menos que acarrear las más graves consecuencias para las relaciones ruso-británicas", aseguró Mijaíl Kaminin, portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia.
En declaraciones a la televisión pública, el diplomático calificó de 'amoral' la postura británica, recalcando que Moscú ha desatendido peticiones similares; Kaminin citó al magnate Borís Berezovski y al representante de la guerrilla chechena en Europa, Ajmed Zakáyev, ambos asilados en el Reino Unido y reclamados por la Justicia rusa desde hace varios años.
Mientras, la Duma o cámara de diputados de Rusia pidió una respuesta "simétrica" y "adecuada" al anuncio de Londres. "La decisión británica no tiene fundamento jurídico ni sentido político. El Reino Unido saldrá más perjudicado que Rusia", señaló Andréi Kokoshin, presidente del comité de la Duma para asuntos de la pos-soviética Comunidad de Estados Independientes (CEI) y ex ministro de Defensa.
El jefe de la comisión de Exteriores de la Duma, Konstantín Kosachov, acusó a Londres de violar la Convención de Viena de 1961, al expulsar a cuatro diplomáticos rusos por simple "venganza".
Por su parte, el último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, también calificó de "injustificada" la decisión británica y advirtió de que Moscú responderá con "resolución".
Una fuente del Gobierno matizó que no habrá "ojo por ojo, diente por diente", ya que supondría un retorno de las relaciones con Londres a los tiempos de la Guerra Fría, aunque Moscú no cederá a lo que llamó "chantaje" de Londres.