Productores rurales de Argentina advirtieron el martes que, si el gobierno no atiende sus reclamos, reanudarán la huelga que suspendieron la semana pasada cuando el país estaba al borde del desabastecimiento total de alimentos básicos.
Con el fin de calmar los ánimos, el gobierno de la presidenta Cristina Fernández les pidió paciencia.
La protesta de tres semanas contra un cambio en el impuesto a las exportaciones de granos y derivados fue suspendida el miércoles pasado, por 30 días, para iniciar un diálogo con las autoridades que aún no se ha concretado.
Las quejas de los productores y la respuesta del gobierno
"Se podría llegar a dar por terminada la tregua antes, en la medida en que no haya ningún tipo de respuesta ni posibilidad de llevarla adelante," dijo a Radio Mitre Pedro Apaolaza, presidente de la asociación Carbap, integrante de una de las cuatro entidades que realizaron la huelga.
Ante la advertencia, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó: "Ya vamos a reunirnos y vamos a ponernos a trabajar. Hay que esperar, organizarnos y, después, sentarnos (...) No tiene mucho sentido seguir poniéndole voces altisonantes al tema."
La protesta dejó hasta la semana pasada a millones sin carne -un producto básico en la dieta de los argentinos- y sin muchos lácteos y verduras, ya que los agricultores también bloquearon carreteras para impedir el paso de los camiones con alimentos.
Para reducir la tensión, el Gobierno otorgó beneficios impositivos a los pequeños productores y ofreció dialogar con las entidades rurales, pero las negociaciones aún no han comenzado.
"Creo que (las autoridades) están en una tarea de ablande (desgaste). Se equivocan una vez más, debió haberse llamado al diálogo de inmediato y ya podríamos haber ganado tres o cuatro días," añadió Apaolaza.
Fuentes del sector rural dijeron que, en caso de ser retomada en mayo, la protesta podría apuntar específicamente al comercio de granos.
Pese al enojo de algunos dirigentes rurales, otros representantes del campo emplearon un discurso conciliador.
"Romper la tregua no sería prudente, no sería constructivo para un momento delicado como éste. Hay que cumplir con la palabra empeñada públicamente, con los 30 días," dijo a Reuters Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria Argentina, que reúne principalmente a pequeños y medianos productores.
Las entidades del campo solicitarán en las próximas horas una audiencia a la presidenta, aseguró Buzzi.