El rey angoleño Bingo-Bingo no parece muy amigo de modas raras: a partir de esta semana, cualquier mujer que vista pantalones será multada con el pago de dos cabras.
Bingo-Bingo reina en la región de Cuito Cuanavale, en la provincia oriental de Kuando-Kubando. Es tan celoso de la moral pública que las órdenes reales se extienden también al campo de la fidelidad conyugal.
El nuevo decreto establece que si un hombre embaraza a una mujer antes de la boda, pagará dos bueyes. El varón que tenga relaciones íntimas con una mujer casada distinta a la suya, pagará el doble, siempre y cuando el marido agraviado presente la queja ante el rey.
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