"Al igual que las numerosas víctimas del atentado, el General al-Hajj era un simpatizante de la independencia del Líbano y un oponente a la injerencia de Siria en los asuntos internos de su país", dijo Bush.
El General Francois al-Hajj, que estaba a punto de convertirse en jefe del ejército del Líbano, fue uno de los principales contrincantes del saliente jefe del ejército, General Michel Suleiman, que se convertirá en presidente la próxima semana en caso de que la elección se lleve a cabo sin incovenientes.
Hajj fue la novena víctima en una cadena de asesinatos que empezó en el 2005 con el asesinato del ex Primer Ministro, Rafik al-Hariri, quien fue el primer oficial militar en ser asesinado, mientras que los otros crímenes fueron dirigidos contra opositores de Siria.
"Hago un llamamiento a la comunidad internacional a apoyar al gobierno de Líbano en sus esfuerzos por llevar ante la justicia a los autores de estos ataques atroces", dijo el primer mandatario estadounidense.
También afirmó que los Estados Unidos apoyan los esfuerzos del gobierno libanés para mantener la estabilidad antes de las elecciones presidenciales.
" Líbano debe seleccionar a un presidente democráticamente y de conformidad con su Constitución, la intervención del régimen sirio y sus aliados, con el objetivo de intimidar a la población libanesa, debe terminar", añadió Bush.
Siria niega las acusaciones de sus opositores libaneses, quienes aseguran que estaba detrás de la serie de asesinatos. Las Naciones Unidas investigan actualmente estos casos.
Bush hizo hincapié en la importancia de garantizar que el tribunal establecido por el Consejo de Seguridad de la ONU a principios de este año debe estar en condiciones de iniciar operaciones "tan pronto como sea posible."