"Esta ciudad está mejor hoy de cómo estaba ayer y mañana estará mejor que hoy, y no hay mejor lugar para darse cuenta de esto que el sistema escolar", dijo Bush, quien habló en la escuela Martin Luther King, un centro de estudios privado que fue el primero en reabrir después del huracán y que está ubicado en el distrito número 9, uno de los más afectados por Katrina. "Muchos se preguntan si la gente del gobierno federal le presta atención a Louisiana y a Mississippi. Espero que entiendan que sí", agregó Bush, quien ha visitado la zona devastada en 15 oportunidades.
El 29 de agosto de 2005 el huracán Katrina llegó a Nueva Orleans dejó más de 1.800 muertos en cinco estados de la Costa del Golfo de EE.UU., la mayoría de las cuales en Loussiana y Mississippi.
La devastación provocada por Katrina obligó al desplazamiento de más de 270.000 personas y causó pérdidas millonarias en la infraestructura de las ciudades y localidades afectadas: Nueva Orleans fue la más dañada. "Los ciudadanos de este país han pagado 114 mil millones de dólares para ayudar a la gente de esta región, de los cuales ya se ha entregado el 80 por ciento de los fondos", indicó Bush.
Bush sostuvo que "siempre hay un día mejor, de esperanza" y afirmó que "los mejores días de Nueva Orleans aún están por venir". "El huracán Katrina rompió los diques y los corazones de mucha gente pero no quebrantó el espíritu de esta comunidad", dijo Bush y agregó: "esperamos completar el trabajo de la reconstrucción de los diques para el año 2011" que protegerán a Nueva Orleans durante "los próximos cien años".
A pesar del optimismo de Bush, el malestar se percibe a lo largo y ancho de Nueva Orleans, que todavía cuenta con buena parte de sus comercios cerrados, casas en mal estado y con carteles para alquilar, y problemas sociales notorios, como el aumento de los crímenes y de personas indigentes deambulando por sus calles.
Mientras Bush daba su discurso, el alcalde de la ciudad, el demócrata Ray Nagin, participaba de otro acto de homenaje a las víctimas del huracán, en otra muestra del malestar de la gente local con el gobierno central.
El diario local The Times-Picayune publicó hoy un editorial en su portada en que critica al gobierno de Bush por enviar más dinero al gobierno estatal republicano de Mississippi, que al gobierno estatal demócrata de Lousiana. Por su parte, el pastor bautista Marshall Truehill dijo que "la gente está enojada y quiere mandar un mensaje a los políticos para que trabajen más y más rápido". En tanto, los precandidatos presidenciales de ambos partidos también aprovecharon el segundo aniversario de Katrina para criticar al gobierno de Washington.
El ex senador demócrata de Carolina del Norte, John Edwards, afirmó en un comunicado que "si el gobierno de George Bush fuera tan bueno y decente y se concentrara en ayudar a la gente de Nueva Orleans, buena parte de la ciudad no se vería como si la tormenta recien la hubiese alcanzado". Edwards, quien utilizó Nueva Orleans para lanzar su campaña a la Casa Blanca en 2008, afirmó que "esto es una desgracia nacional" y sostuvo que "casi todo el progreso alcanzado se debe al esfuerzo de los residentes locales y los estadounidenses generosos, que han trabajado casi sin ayuda del gobierno federal".
Por su parte, el precandidato republicano y senador de Arizona, John McCain, sostuvo que "el fracaso de la respuesta del gobierno a Katrina es un ejemplo de porqué los estadounidenses han perdido la fe en nuestro gobierno".