El presidente estadunidense, George W. Bush, afirmó hoy que es "optimista" sobre el futuro de China y pronosticó que el cambio político es inevitable en vistas del despegue económico del país asiático.
No obstante equilibró su reprimenda con elogios para las reformas de mercado aplicadas por el gobierno chino, el mandatario dijo abiertamente que Estados Unidos mantiene una "oposición firme" a la manera en que el gobierno comunista reprime a sus propios ciudadanos, un reproche entregado en el corazón de Asia cuando están por inaugurarse los Juegos Olímpicos.
"Las personas jóvenes que crecieron con la libertad de comerciar bienes demandarán la libertad de intercambiar ideas, especialmente en una Internet sin restricciones", dijo Bush en Bangkok. "El cambio en China llegará en sus propios términos y manteniendo su propia historia y tradiciones. Sin embargo, el cambio llegará".
Bush, cuya presidencia termina en enero, afirmó que el compromiso diplomático de Estados Unidos con Asia durante los últimos siete años bajo su administración ayudó a generar un período de prosperidad económica y establidad en Asia.
Bush señaló que su compromiso activo y constructivo también ubicó a Estados Unidos en una buena posición para realizar críticas cuando era necesario.
"Estados Unidos se opone firmemente a la detención de disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y activistas religiosos por parte de China", dijo Bush ante unas 500 personas en el Centro de Convenciones Reina Sirikit.
El presidente también aprovechó su discurso de despedida de Asia para criticar a Myanmar, país que es denunciado constantemente por abusos de los derechos humanos.
"Buscamos el fin de la tiranía en Birmania (Mynamar)", señaló Bush. "Estados Unidos reitera nuestro llamado a la junta militar de Birmania a liberar (a la líder opositora) Aung San Suu Kyi y a otros prisioneros políticos, y continuaremos trabajando hasta que el pueblo de Birmania tenga la libertad que merece".
Tanto Bush como su esposa, Laura, aprovecharon su visita a Bangkok para hablar acerca de la situación política en la vecina Myanmar, que se encuentra bajo gobierno de regímenes militares desde 1962.
Bush almorzará con importantes disidentes birmanos hoy antes de partir hacia Pekín, donde asistirá a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos el viernes.
Laura Bush visitó un campamento de refugiados en la frontera entre Tailandia y Myanmar para los Karen, uno de los varios grupos étnicos que lucha contra la junta militar en Myanmar, y una clínica dirigida por una doctora Karen, Cynthia Maung.