“El primer ministro Maliki es un buen tipo, un buen hombre en un cargo difícil y yo le apoyo”, declaró Bush en un discurso a veteranos de guerra. “Y no es potestad de los políticos de Washington decidir si él permanecerá en el cargo”, añadió Bush. “Esa es una decisión del pueblo iraquí, que vive ahora en democracia y no en una dictadura”.
Las declaraciones de Bush parecen ser un intento por refutar la impresión que dejó el martes, cuando ofreció un tibio respaldo al líder iraquí y admitió sentirse frustrado por la falta de progresos en Irak.
Esos comentarios provocaron una fuerte reacción de Al Maliki, quien el miércoles declaró que nadie tiene derecho a imponerle plazos a su gobierno y que su país puede encontrar “amigos en otra parte”.
Horas antes del discurso de Bush, Gordon Johndroe, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, negó que el mandatario esté tratando de distanciarse del gobernante iraquí.“El primer ministro Maliki sabe bien lo que opina el presidente”, dijo Johndroe a reporteros. Añadió que tras los comentarios iniciales de Bush, la Casa Blanca intentó aclarar que no se trataba de un distanciamiento, pero “por alguna razón ese mensaje no se escuchó”.
Bush indicó que era necesario mantener la ocupación de Irak pese a las dudas y frustraciones sobre una guerra impopular que ha dejado muertos a 3.721 miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos, de acuerdo con un recuento de The Associated Press. “Mientras sea comandante en jefe, lucharemos para triunfar”, dijo Bush en medio de fuertes aplausos de los veteranos. “Tengo confianza que triunfaremos”.
Irak y las guerras: 'ideales e intereses iguales'Bush ve paralelismos entre la II Guerra Mundial y los conflictos actuales: "Los ideales e intereses que llevaron a que EE.UU. ayudara a los japoneses a convertir la derrota en una democracia -en 1945- son los mismos que nos llevan a permanecer comprometidos en Afganistán e Irak".
En un discurso pronunciado ante una asamblea de los Veteranos de Guerras de Ultramar, en Kansas City, Bush pidió a los estadounidenses más paciencia respecto a Irak, una situación que compara con anteriores intervenciones en Asia, como las guerras de Corea (1950-53) y Vietnam (1965-73).
En opinión del Presidente, la "estrategia de defensa que se negó a entregar a los surcoreanos a un vecino totalitario -el Norte, apoyado por China y la Unión Soviética- ayudó a criar un 'tigre asiático' que es modelo para los países en desarrollo en todo el mundo, incluido Oriente Medio".
Sobre Vietnam, señaló: "Tres décadas más tarde continúa el debate, legítimo, acerca de la forma en que nos involucramos en la guerra de Vietnam y la forma en la que salimos". "Cualquiera que sea la posición que uno tome en ese debate, un legado incontrovertible de Vietnam es que el precio de la retirada estadounidense lo pagaron millones de ciudadanos inocentes cuyas agonías agregaron a nuestro vocabulario términos como 'la gente de los botes', 'campos de reeducación' y 'campos de matanza'", añadió.
La Casa Blanca se enfrenta a una creciente presión para iniciar la retirada de las tropas desplegadas en Irak, aunque hasta el momento ha logrado frenar los intentos del Congreso, controlado por los demócratas, para fijar un calendario de salida.
El discurso de Bush se produce tres semanas antes de que
el general David Petraeus, jefe de las fuerzas estadounidenses en el país árabe, y Ryan Crocker, embajador en Bagdad, comparezcan en el Capitolio para informar sobre la actual situación en el país.