El avión Air Force One aterrizó en el aeropuerto Heathrow justo antes de las 14.00 hora local, en la última visita oficial del presidente a Gran Bretaña, antes de que deje el cargo en enero.
Su arribo disparó manifestaciones en Windsor, Londres y Belfast, adonde viaja mañana, y un fuerte operativo de seguridad.
Cerca de 2.500 manifestantes protestaron con bastante ruido en la plaza del parlamento en Londres, cuando el presidente norteamericano se preparaba para cenar cerca de allí con su par británico, Gordon Brown, según informó la policía, una marcha organizada por la coalición Stop the War (“Paren la guerra”).
Los congregados en Westminster manifestaron su oposición a la denominada "guerra contra el terrorismo", elevando carteles que calificaban a Bush como "el terrorista numero uno del mundo".
Si bien muchos de ellos estaban ahí para agradecerle al mandatario el hecho de que dejará el puesto en algunos meses, al menos uno tenía un mensaje para su sucesor.
"Esta es también una señal para el siguiente presidente (norteamericano) de que los habitantes de este país nos oponemos totalmente a esa guerra ilegal y a la destrucción de las libertades civiles", dijo Sarah Cox, una maestra jubilada de 71 años que llevaba una efigie de Bush con un sombrero de vaquero, una pistola de juguete y un misil de miniatura.
No prohibición
La policía metropolitana, encargada de la seguridad, dijo que había montado una operación “significativa”, involucrando a 1.200 oficiales. Negó haber prohibido la manifestación, pero dijo que iba a evitar que los manifestantes marchando pasaran por Downing Street.
En una conferencia de prensa antes de la visita, el subasistente comisionado de la policía Chris Allison dijo: “No hemos prohibido su marcha. Hemos intentado trabajar con ellos y le ofrecemos otras rutas y también hemos ofrecido otros lugares para un piquete estático”.
La seguridad fue estricta. Los manifestantes se agolpaban contra una gran barricada de policías que les impedía el paso de la plaza del parlamento a Downing Street, donde se esperaba la llegada de Bush y de su esposa Laura para una cena privada con Brown y su esposa Sarah en la residencia oficial del primer ministro. Algunos de los manifestantes arrojaron objetos a la policía y otros intentaron trepar sobre las barricadas pero fueron detenidos rápidamente.