"La actual situación embarazosa y la percepción pública de diferencias entre mis visiones y la política de la administración, y la distracción que ello causa de la misión, hacen que esto sea lo mejor", señaló Fallon, citado por el secretario de Defensa Robert Gates, en su carta de renuncia.
Un artículo publicado la semana pasada por el semanario 'Esquire' señalaba que Fallon era el único que se oponía al inicio de una acción militar para frenar la escalada nuclear de Irán.
Gates, quien aceptó la renuncia, afirmó que no se debe sólo a un asunto puntual, como dicho artículo, sino que se trata de "una acumulación de cosas". Según el jefe del Pentágono, es "ridículo" pensar que la dimisión puede significar que EEUU esté pensando en declarar la guerra a Irán.
En declaraciones a la prensa en el Pentágono, Gates alabó al almirante como un "estratega militar muy capaz" y aseguró que lo iba a echar de menos, pero al mismo tiempo subrayó que había tomado "la decisión correcta".
Reconocimiento de Bush
El presidente norteamericano, por su parte, alabó en un comunicado a este "sobresaliente marino" que hizo historia por ser el primer oficial de la Armada en dirigir el Comando Central. "Se merece", por tanto, "un reconocimiento considerable por el progreso que se ha hecho, especialmente en Irak y Afganistán".
Fallon, contando con cuarenta años de servicio en la Armada, se hizo cargo de la jefatura del Comando Central en marzo de 2007, luego de que se retirara el general John Abizaid. Hasta que se elija a un sucesor, el puesto será ocupado por el actual 'número dos', Martin Dempsey.
Al desafío planteado por el almirante Fallon, al pensar diferente respecto a la acción a tomar con respecto al programa nuclear iraní, el semanario “Esquire” preanunció lo que terminó sucediendo.
“¿Cómo se sale Fallon con la suya habiendo desafiado tan descaradamente a su comandante en jefe (el presidente George W. Bush)?”, preguntaba la revista.
“La respuesta es que él podría no salirse más con la suya en poco tiempo. El presidente Bush no está acostumbrado a un subordinado que expresa su pensamiento tan libremente como lo hace Fallon, y el presidente podría ya haber tenido suficiente”.