Reino Unido alcanzó el jueves el récord de paros obreros, según los sindicatos, desde que los laboristas llegaron al poder hace diez años, con hasta 400.000 empleados del sector público en huelga.
Se trata de otro revés para el primer ministro Gordon Brown, sólo un día después de que se viera forzado a una humillante marcha atrás en el recorte de impuestos tras la oposición de una facción de su partido.
Los empleados de la refinería de petróleo Grangemouth, en Escocia, también tienen previsto parar en una protesta por las pensiones que podría originar importantes problemas de distribución de combustible.
Hasta 200.000 profesores están llevando a cabo su primera huelga nacional en 20 años en una agria disputa salarial con el Gobierno y un tercio de los colegios de Inglaterra y Gales se verán previsiblemente afectados.
"Tras tres años de incrementos salariales por debajo de la inflación, la previsión de tres años más de lo mismo es la gota que colma el vaso", dijo el líder sindical de los profesores, Christine Blower.
Brown, cuya popularidad ha caído en picada tras una serie de crisis y que lucha para mantener a flote la economía en medio de las turbulencias mundiales, calificó la huelga de "muy lamentable" e instó a los profesores a reconsiderar sus actos.
Pero los sindicatos están combativos, decididos a enfrentarse a un Gobierno que intenta contener el gasto del sector público.
Millones de funcionarios expresaron su desencanto y frustración con sus últimas revisiones salariales, a medida que el costo de vida ha crecido.
El jueves a los profesores, en una oleada coordinada de protestas, se sumaron funcionarios que van desde guardacostas a examinadores del carné de conducir.
Unos 100.000 trabajadores de diez departamentos gubernamentales están descontentos con los incrementos salariales por debajo de la inflación, dijo su sindicato.
El amplio descontento es el último golpe para Brown, que se enfrenta con una posible rebelión de sus propios diputados. El viernes, el primer ministro dijo que contemplaría formas de ayudar a los más afectados por la abolición de banda fiscal de ingresos más baja.
Brown, que sustituyó a Tony Blair como primer ministro en junio pasado tras ser durante diez años su ministro de Finanzas, ha visto caer sus índices de aprobación mientras los efectos de la crisis crediticia erosionan su reputación de gestor de una economía sana.
El 1 de mayo se enfrenta a las urnas en unos comicios locales que son su primera cita electoral desde que sustituyó a Blair.