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El presidente del Senado de Brasil, Renan Calheiros, un importante aliado del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, es sometido hoy a juicio político, bajo la sospecha de haber recibido favores económicos de un lobista que pagó cuentas de su ex amante.
El plenario del Senado debe decidir en sesión secreta si aprueba el desafuero de Calheiros, recomendado por el Consejo de Ética. La prensa, analistas y políticos intentan sin consenso, desde hace una semana, dilucidar el resultado.
"Nadie se arriesga a decir si el presidente del Senado será destituido o absuelto", concluye la consultora 'Congresso em Foco'. Una contabilización inicial del diario Folha indicaba ayer martes que 33 de los 81 senadores quieren su desafuero, contra 9 que lo absolverían. El resto no divulgó su voto.
Calheiros, líder del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro), clave en la coalición del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció que el contratista de una empresa constructora pagó una onerosa pensión y vivienda a su ex amante, con quien tuvo una hija.
Empero alegó que el dinero era suyo y que el contratista actuó como intermediario y amigo para mantener la discreción del caso.
Los senadores aceptaron inicialmente esa explicación e iban a absolverlo, cuando otro reportaje periodístico reveló cuestionamientos a los comprobantes con los que Calheiros pretendía demostrar que tenía el dinero para esos pagos.
A pesar de las acusaciones Calheiros descartó ayer que pretenda renunciar o solicitar una licencia en vísperas del juicio político, para impedir así que el pleno del Senado lo destituya del cargo y lo despoje del mandato en la votación prevista para el miércoles.
De un lado, Calheiros tiene numerosos aliados, incluso en la oposición; del otro, "la presión de la opinión pública y de la prensa después de tres meses de denuncias y de desgaste hace que su permanencia en el cago sea insustentable", afirmó a la AFP el analista de la consultora SantaFé Ideias, Carlos Lopes.
Otro gran debate es sobre quien sustituiría a Calheiros, aunque parece claro que el entendimiento es que el cargo permanecerá en manos del PMDB.
Calheiros se ha declarado inocente de todas las acusaciones, y reiteró que "ni separación del cargo ni renuncia hacen parte de mi personalidad".
La sesión del Plenario ha sido convocada para las 11H00 (14H00 GMT) del miércoles y debería durar cuatro horas en estricto sigilo.
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