Fuentes del despacho de Medio Ambiente confirmaron que Silva envió la carta de renuncia al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y que en la misiva además de explicar los motivos por el cual deja su cargo aclara que su renuncia es irrevocable. Silva, ex recolectora de caucho que ha dedicado su vida política a la defensa del medio ambiente, fue nombrada por el presidente brasileño cuando asumió su primer mandato en enero de 2003.
Si bien la funcionaria mantuvo una estrecha relación con Lula, Silva se había opuesto a varios proyectos de infraestructura que consideraba nocivos para la selva amazónica.
También el pasado mes de enero culpó a la ganadería y a las plantaciones de cereales de ser responsables de la deforestación de la zona, a lo que el presidente respondió que era prematuro culpar a de ese mal a la industria agropecuaria.
Silva no ocultó tampoco sus discrepancias con la política del gobierno en materia de biocombustibles.
Mientras, un portavoz del Gobierno local, informó que Silva podría ser sustituída por el actual secretario de Medio Ambiente del estado de Río de Janeiro, Carlos Minc.
Reacciones de ambientalistas y agricultores
La renuncia de Silva tuvo reacciones encontradas. Por un lado, grupos ambientalistas se lamentaron por la decisión de Silva, mientras que sectores de la agroindustria la recibieron con beneplácito.
"Fue la crónica de la muerte anunciada. O Marina (Silva) convencía al presidente Lula y mostraba que la agenda ambiental es positiva, o no," dijo Marcelo Furtado, director de campañas del grupo ambientalista Greenpeace en Brasil.
Furtado señaló que la salida de Silva, de 50 años, demuestra que el mandatario brasileño "ha decidido abandonar el Amazonia".
Por su parte, José Maria Cardoso da Silva, vicepresidente del grupo ambientalista Conservación Internacional, opinó que la salida de Silva "es un desastre para el Gobierno de Lula." "Si el Gobierno tenía credibilidad mundial en la cuestión ambiental era por causa de la ministra Marina," sostuvo.
En cambio, Rui Prado, presidente de la Federación de Agricultura y Pecuaria del estado de Mato Grosso, criticó la actuación de la funcionaria saliente.
"Espero que el próximo ministro no sea tan radical," afirmó, argumentando que Silva se basó "mucho en las cuestiones ambientales y se olvidó del principal ente del medio ambiente, que es el ser humano."
"Ella era una barrera para el desarrollo económico de Brasil (...) creo que la cartera de Medio Ambiente necesita ser utilizada para la preservación ambiental junto con el desarrollo económico," agregó.
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