El relator especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, Manfred Nowak, sugirió que Brasil reciba al menos un preso de Guantánamo, pues eso "no supondría riesgo alguno", según dijo en una entrevista para el diario Folha de São Paulo.
"Soy favorable a que todos los países reciban al menos un preso de Guantánamo, pues si fuera así, el problema estaría resuelto", consideró Nowak, quien sostuvo que los detenidos en esa prisión "no son las personas más peligrosas del mundo ni la representación del mal".
El funcionario de la ONU aseguró que "en muchos países europeos, los responsables de Derechos Humanos o de Asuntos Exteriores están dispuestos a recibir detenidos de Guantánamo, pero políticos de las líneas más duras se oponen con la excusa de que sería un riesgo, que en realidad no existe".
La base militar que Estados Unidos mantiene en la región cubana de Guantánamo abriga desde 2002 a cientos de detenidos en el marco de la guerra que ese país libró contra Irak y que fueron calificados de "combatientes enemigos".
La Casa Blanca pidió la colaboración de otros países para cerrar esa prisión antes del 20 de enero, un plazo que el Presidente Barack Obama admitió que no podrá ser cumplido, pese a que ratificó que sus intenciones se mantienen.
Según el Departamento de Estado, hasta ahora fueron trasladados a otros países unos 560 detenidos, pero restan otros 200.
Nowak, quien participó en un seminario sobre derechos humanos celebrado en São Paulo, dijo a Folha que "en Brasil debe haber mucha gente suelta que puede ser muy peligrosa y nadie lo sabe".
En ese sentido, garantizó que si el país recibe al menos un preso de Guantánamo, "su seguridad no estaría en juego".
En marzo pasado, el Secretario nacional de Derechos Humanos de Brasil, Paulo Vannuchi, se manifestó en favor de que el país se una a los esfuerzos de las Naciones Unidas por "acabar" con la prisión de Guantánamo, que fue "centro de torturas y maltratos", dijo.
La decisión final estaría en manos del Ministerio de Relaciones Exteriores, que según dice Folha de São Paulo no sería proclive a aceptar la sugerencia del relator de la ONU.