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Tras la crisis desatada en el gobierno brasilero por las denuncias de corrupción sobre el ministro de Energía, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva retomó miércoles su agenda normal de trabajo, buscando salir rápidamente de las repercusiones del caso.
Según analistas consultados por AP, la principal preocupación de Lula era apartar la crisis del palacio de gobierno, y volver a dedicarse a impulsar los proyectos de un ambicioso plan de obras de infraestructura e inversiones lanzado en enero, pieza central de su segundo mandato.
La jornada de ayer de Lula se fue dedicada a resolver si removía o no a su ministro de Minas y Energía, Silas Rondeau, acosado por un escándalo de corrupción, y titular de una cartera que lleva decenas de proyectos clave como construcción de hidroeléctricas y tendidos de energía para poblaciones rurales. Tales planes están entre los más relevantes para el mandatario porque asegura que garantizan fuentes de energía para el futuro, generan empleo y mejoran la calidad de vida de los brasileños más pobres.
Rondeau presentó su renuncia a Lula el martes por la noche, ratificando su "completa y absoluta inocencia", pero explicando que abandonaba el gabinete para defenderse y evitar perjudicar al gobierno. Lula dejó encargado de forma interina del ministerio a Nelson Hubner, un técnico que era el secretario ejecutivo de esa cartera.
Si bien el ahora ex ministro negó las acusaciones, Lula ya "aprendió la lección (de otros escándalos en el pasado) y sabía que no podía convivir mucho tiempo con un ministro bombardeado: salió rápido de él", dijo Denis Rosenfiel, profesor de ética política en la Universidad Federal de Río Grande do Sul.
Al decidir la rápida sustitución, Lula dejó dos mensajes a la población, agregó Rosenfield, "combate la corrupción...y la policía actúa de forma independiente".
En su primer mandato (2004-2007), Lula demoró en aceptar la renuncia de viejos amigos y colaboradores, como su ministro de Hacienda, Antonio Palocci, y su jefe de gabinete, José Dirceu.
"Pero Silas no es un compañero de Lula de 30 años, es un político ajeno al PT (Partido de los Trabajadores, de Lula)...por eso ahora se trataba de parar el desangre", dijo por su parte la comentarista política Lucy Hippolito.
"Lula mostró agilidad y con eso consiguió apartar la crisis de él", dijo Cristiano Noronha, analista de la firma consultora Arko Advice. "Pero la crisis no fue una buena noticia porque Silas estaba muy sintonizado con Dilma Rousseff", ministra jefe de gabinete y encargada de implantar y administrar el plan de obras e inversiones lanzado en enero. Dentro del gobierno "ahora la disputa será por saber quién será el nuevo ministro".
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