En visita oficial a Nueva Delhi, la segunda en tres años, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, destacó la "agenda común" de ambos países en la ronda comercial de Doha para proclamar que, uniendo sus voces, "no hay posibilidad de que el mundo desarrollado las ignore".
Entre la India y Brasil "hay mucho potencial y nuestros gobiernos están dispuestos" a explorarlo, destacó Lula ante un foro de directivos de empresas inaugurado hoy en Delhi, ciudad a la que el presidente brasileño llegó acompañado de un centenar de empresarios.
El líder de Brasil, recibido en la India con toda la ceremonia, comenzó su jornada con una ofrenda floral en el monumento al "padre de la patria" india, Mahatma Gandhi -cuyas lecturas, dijo, le habían servido de "inspiración"- para entrevistarse después con el primer ministro, Manmohan Singh, y otros altos cargos.
Singh y Lula presenciaron juntos la firma de siete convenios bilaterales en materia aduanera, de coproducción audiovisual, de intercambios académicos, de investigación económica y de cooperación espacial, por el que satélites indios transmitirán datos a bases terrestres brasileñas.
También ante ellos suscribió Gabrielli el memorando por el que se crea el foro bilateral de negocios, cuyo copresidente indio será Ratan Tata, jefe de uno de los principales conglomerados empresariales de la India, que ya ha puesto un pie en Brasil.
Amplios objetivos
Tanto Lula como el ministro indio de Comercio e Industria, Kamal Nath destacaron que sus países son grandes democracias que importan en un mundo en el que, en los últimos años, "se han dado pasos importantes para cambiar el centro de gravedad", en palabras del ministro indio.
Hay que superar un mundo en el que sólo EEUU y la UE sirvan de "referentes", pidió Lula, quien dijo que su país y la India son "dos jugadores clave en el campo internacional" que tienen algo que decir en la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que su Ronda de Doha "se convierta en una auténtica ronda de desarrollo".
El presidente brasileño rechazó el modelo actual, en el que los países ricos abogan por un "comercio libre, pero sólo para sus productos".
"En el siglo XXI y la era de la globalización, no podemos sentarnos y esperar a que nos digan de fuera qué, cómo y cuándo podemos hacer las cosas", proclamó. Y aventuró que este "será el siglo de las oportunidades para los países que no pudieron aprovechar las del siglo XX".
Brasil, México, China, India y Nigeria asisten como invitados a la cumbre del G8 que se realizará esta semana en Alemania.
El objetivo comercial
Según Lula, el objetivo declarado de los dos países de alcanzar los 10.000 millones de dólares de intercambios en 2010 -lo que supone cuadruplicar los de 2006- es "perfectamente posible" e incluso superable.
Por eso, el presidente animó a sus empresarios a tomar ejemplo de los indios, que han entrado más en el mercado brasileño, y no desanimarse por la distancia geográfica.
"Ninguna distancia disminuye el apetito de un empresario audaz", dijo Lula, que relató como anécdota las quejas del presidente de Petrobrás, José Sergio Gabrielli, por el cansancio tras 13 horas de avión cuando él, en su juventud, tardaba 13 días en recorrer en camión el camino entre su pueblo y Brasilia.
Nath recordó, sin embargo, que el objetivo comercial de 10.000 millones de dólares de intercambio pasa por la ratificación del Acuerdo de Comercio Preferencial que la India alcanzó en marzo de 2005 con el Mercosur, y que está pendiente en los parlamentos brasileño y argentino.