Poniendo paños fríos a las disputas generadas por el incremento de deportados brasileros, los cancilleres de ambos países acordaron flexibilizar los controles migratorios.
Según la medida provisoria acordada, regirá un entendimiento tácito para “evitar exageraciones y malos tratos”, indicó el representante brasilero Celso Amorim.
Posteriormente, las partes volverán a reunirse después de Semana Santa para hallar una solución definitiva a las deportaciones generadas por los controles de seguridad.
Los gobiernos de Brasil y España acordaron una tregua en la aplicación de controles migratorios estrictos que generaron un incremento de la deportación de brasileños y dispararon la aplicación de medidas de reciprocidad por parte de Brasilia.
El impasse fue acordado entre los cancilleres Celso Amorim y Miguel Angel Moratinos, durante una conversación telefónica, según informó este miércoles el ministro brasileño a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, consignaron este jueves las agencias de noticias ANSA, DPA y Brasil.
"No me acuerdo si (Moratinos) utilizó específicamente la palabra ’tregua’", pero "los españoles nos llamaron para buscar alguna solución en la situación, interpreto esa llamada como una tregua, un esfuerzo para disminuir el número de brasileños a los que se impide entrar en España", dijo Amorim sobre su diálogo con Moratinos.
En los próximos días regirá un entendimiento tácito para "evitar exageraciones, para que no haya malos tratos y los derechos humanos no sean violados", indicó Amorim.
El mes pasado, 452 brasileños fueron deportados a su llegada a España, de los cuales 30 fueron rechazados en un día, lo que generó el malestar de las autoridades brasileñas, que aplicaron el criterio de reciprocidad en los aeropuertos de Brasil, donde se les negó la entrada a 25 españoles en la última semana.
El ministro de Justicia brasileño, Tarso Genro, estimó este jueves que "es probable que dentro de una semana o diez días todo se normalice".
Genro, responsable de la aplicación de las medidas de reciprocidad, sostuvo tras la conversación entre los cancilleres que "el diálogo ya está en un nivel muy bueno".
En tanto, el embajador de la Comisión Europea en Brasilia, Joao Pacheco, aseguró a la agencia Brasil que no hubo ninguna orientación de la Unión Europea para que el gobierno español endureciera los controles de migración hacia los ciudadanos brasileños.
"No hay ninguna directiva europea, ni puede haberla de que se le haga más difícil la entrada de esto o aquel grupo de personas", afirmó el diplomático comunitarios, quien destacó que "los brasileños son muy bien venidos en la Unión Europea".
Pacheco explicó que las normas migratorias son las mismas en los 25 países de la Unión Europea, donde es necesario presentar el pasaporte al pasar cada frontera porque el territorio comunitario no es de libre circulación de personas sino de mercaderías.
Sin embargo, el embajador español en Brasil, Ricardo Peidró, admitió el martes en conferencia de prensa que los europeos cobran a España el hecho de ser la puerta de entrada de inmigrantes ilegales, y dijo que éste es uno de los motivos del aumento de deportaciones de brasileños en los últimos días.