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La justicia brasilera decidió, en una controversia por los legisladores que cambian de partido tras ganar las elecciones, que el mandato pertenece a sus partidos y no al político, poniendo fin a una extendida práctica de cambio de agrupaciones tras su elección que es considerado uno de los problemas del sistema político del país.
La decisión, adoptada por el Supremo Tribunal Federal (STF) en la noche del jueves por 8 votos a 3, alcanzará a los legisladores que hubieran cambiado de partido desde el 27 de marzo de este año.
Muchos legisladores de Brasil cambian de partido luego de ser electos, pasando mayormente desde la oposición hacia bloques oficialistas con la esperanza de recibir fondos federales adicionales.
El STF entendió que la fidelidad partidaria en los casos de elección proporcional es norma desde el 27 de marzo del 2007, fecha en la que otro tribunal, pero de asuntos electorales, fallara en primera instancia que el mandato pertenecía al partido y no al político electo.
Con la decisión, cualquier concejal y diputado estatal o federal que haya cambiado de partido luego de esa fecha corre el riesgo de perder su mandato, según decidan los tribunales electorales.
En el último año 46 diputados federales cambiaron de partido, 17 de ellos luego del 27 de marzo, por lo que podrían perder su mandato. Cierto es que, como el dictamen del STF no fue retroactivo, al menos una veintena de congresistas que cambiaron de partidos antes de marzo se salvaron de perder sus asientos.
La ley prevé el cambio de partidos sin sanciones, pero en los casos de alteración de la orientación programática de la agrupación o por persecución política.
Los 11 magistrados de la corte discutieron el tema a pedido de tres grupos opositores, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el derechista Demócratas (DEM) y el Partido Popular Socialista (PPS). Estos partidos mantenían que el mandato pertenece al partido porque fue bajo el paraguas del mismo que un legislador fue elegido. Con esa posición, el partido tendría derecho de convocar a un suplente sin ver reducida su bancada.
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