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Los partidos de la oposición de Brasil aseguraron que bloquearán los aumentos impositivos propuestos por el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que anunció el miércoles que aumentará las tasas sobre las ganancias de los bancos y los créditos por unos 10.000 millones de reales (5.650 millones de dólares).
La iniciativa pretende compensar la pérdida de US$ 20.000 millones del presupuesto anual por la desaparición del "impuesto al cheque" (Contribución Provisoria sobre Movimientos Financieros, CPMF), que la oposición se negó a renovar en diciembre.
Dirigentes opositores argumentan que Lula, que había gozado de una cómoda posición en el Congreso desde que asumió su segundo mandato hace un año, rompió una promesa que hizo en diciembre de no aumentar impuestos.
Este jueves, los líderes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en el Congreso, reaccionaron indignados a la medida que -según aducen- sería innecesaria si el gobierno redujera los gastos superfluos.
Por su parte, el diputado Zenaldo Coutinho, expresó que el presidente "faltó a su palabra y engañó al pueblo brasileño porque en su mensaje de fin de año garantizó que no crearía paquetes con aumentos de impuestos".
"Nosotros queremos que Brasil sea una economía moderna y competitiva. Lula quiere un Estado grande y costoso, pago por los contribuyentes," dijo José Agripino Maia, líder en el Senado del opositor partido Demócratas.
El descontento con el aumento de impuestos podría generar más dureza de la oposición en el Congreso, que sólo necesita una mayoría simple para anular propuestas de impuestos.
La recaudación de impuestos del Gobierno casi se duplicó desde que Lula llegó al poder en enero del 2003. La carga impositiva significa más del 36 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, una de las mayores de los mercados emergentes.
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