Un grupo de estudiantes y opositores tomó el Palacio de la Gobernación en Sucre para impedir el acceso al Prefecto interino nombrado por el gobierno de Evo Morales, Ariel Iriarte.
El motivo de los incidentes es el rechazo al gobernador interino del departamento de Chuquisaca, cuya capital es Sucre, donde un "cabildo" celebrado el 6 de marzo decidió nombrar a otra "Prefecta": la campesina Sabina Cuéllar.
Era la primera vez que Iriarte se sentaba en su despacho, luego de cuatro meses de cruces entre oficialismo y oposición. Según informes, habrían participado 150 vecinos, y no se reportaron víctimas, tan solo daños materiales a la gobernación y a dos medios locales.
El rector Jaime Barrón, presidente del Comité Interinstitucional, mayor grupo opositor del departamento, reconoció que su "gente" había tomado la Prefectura, pero de forma pacífica y como "acto simbólico".
No obstante, algunos canales de televisión mostraron jóvenes cometiendo actos de vandalismo. En las imágenes también se pudo ver cómo jóvenes encapuchados perseguían a uno de los funcionarios en su huida por las calles del centro de Sucre.
“Personas que pertenecen al CIS, han tomado las instalaciones de la Prefectura (gobernación) con violencia, han golpeado a los funcionarios, han amedrentado. Ese discurso que se desgasta de movilizaciones pacíficas, es una vil mentira” declaró el prefecto expulsado.
Iriarte dijó que no renunciará a su cargo, y que planea ejercer la gobernación desde las zonas rurales de Chuquisaca, donde el gobierno de Morales cuenta con una mayor aprobación.
Por su lado, el Viceministro de Gobierno, Rubén Gamarra, denunció que esta "turba" atentó contra las instalaciones de la radio y televisión estatales.
El día de ayer, Morales anunció que el 29 de abril se llevarían adelante nuevas elecciones para elegir gobernador, pero hasta entonces no queda claro quien gobernará.
El gobernador que había sido electo, David Sánchez, renunció en noviembre pasado producto de la convulsionada situación social frente a la Asamblea Constituyente dirigida por el oficialismo.