La ley de referendo fue aprobada de forma sorpresiva y por unanimidad, ya que incluso los senadores del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) votaron a favor.
La decisión del Senado da un nuevo giro a la
crisis política que vive Bolivia desde hace varios meses por el enfrentamiento entre el proyecto de "refundación" de Bolivia como una republica socialista y plurinacional, impulsado por Morales, y las demandas autonómicas de varias regiones opositoras, lideradas por Santa Cruz.
Su partido, Movimiento al Socialismo (MAS), que finalmente votó a favor del revocatorio, no le teme la consulta y cree que Morales saldrá ratificado, aunque critica el 'oportunismo' de la oposición.
Pero el desafío de un 'plebiscito' sobre su mandato se plantea en un momento de
profunda crisis política e institucional en una Bolivia dividida entre el proyecto de 'refundación constitucional' del mandatario indígena y el movimiento autonomista de seis regiones gobernadas por opositores.
Analistas coinciden en que Morales corre el riesgo de perder un referendo revocatorio en este momento.
Jorge Lazarte, ex constituyente y analista, advierte de que 'este es el momento de mayor debilidad' de un Gobierno que 'está pagando muy duramente sus errores' y que además no ha resuelto 'los problemas de fondo del país'.
El conflicto político de Bolivia se 'cuece' en un escenario económico inquietante, con un proceso inflacionario en aumento y una posible crisis energética que se puede agravar este invierno por la falta de gas.
En cualquier caso, la principal duda que se plantea es si el referendo revocatorio es la solución para Bolivia, después de que, hasta el momento, hayan fracasado todos los intentos de diálogo y negociación entre Gobierno y opositores a pesar incluso de la mediación de la Iglesia y de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Deberá superar el apoyo obtenido en 2005Los expertos destacan que la fórmula del revocatorio se ha vuelto como un 'boomerang' contra el Gobierno, ya que fue propuesto por el propio presidente, aunque en un contexto distinto al actual, cuando el país afrontaba una tensa situación relacionada con el proceso constituyente impulsado por Morales.
La ley establece que para revocar los mandatos hace falta que el "no" supere tanto el porcentaje de apoyo obtenido en los comicios nacional y departamentales de 2005, donde fueron elegidos Morales, su vicepresidente y los actuales prefectos, como el número absoluto de votos que obtuvieron.
En el caso de Morales y su vicepresidente, quedarían revocados si el "no" a su continuidad es superior al 53,7 por ciento de apoyo que consiguieron en 2005 y al 1.544.374 votos que cosecharon.
En el caso de que los bolivianos decidieran revocar al presidente y vicepresidente, Morales debe convocar elecciones generales en un plazo de tres a seis meses.