Desde el hospital San Juan de Dios, el dirigente campesino Luis Alfaro dijo que el enfrentamiento en la ciudad de Tarija llegó a niveles extremos. "Prácticamente es una guerra civil, ojalá que la paremos", declaró el dirigente masista a la radio gubernamental Patria Nueva.
Su rival, el dirigente cívico Milton Valdez, sostuvo: "El Gobierno quiere guerra civil, pues la va a tener".
En la provincia Gran Chaco se mantienen los bloqueos de caminos y el cerco a las instalaciones gasíferas. En la capital tarijeña siguen ocupadas las oficinas del Servicio de Impuestos Nacionales, la Superintendencia de Hidrocarburos, de Migración y la Aduana. Ayer tomaron el aeropuerto Oriel Lea Plaza e intentaron ocupar el mercado campesino y la sede de los campesinos.
El aeropuerto de Cobija está controlado por los autonomistas desde el viernes pasado. Asimismo, los cívicos tomaron las instalaciones del INRA, del Servicio de Impuestos Internos, de Migración y la Aduana.
En Santa Cruz, los cocaleros y campesinos afines al Gobierno iniciaron un cerco con cortes de rutas a Santa Cruz, a fin de impedir la salida de sus productos y provocar desabastecimiento de alimentos. Los principales puntos de bloqueo están en Bulo Bulo y San Julián, en la carretera nueva a Cochabamba, y en la antigua ruta, están en Pojo y Samaipata.
Evo Morales aprovechó ayer un acto público organizado por el Ministerio de Trabajo en el hall de Palacio de Gobierno, para arremeter contra el diplomático norteamericano y culparle de estos momentos de confrontación que vive el país.
Philip Goldberg expresó su sorpresa por la "inexplicable" decisión de Morales de pedirle que se vaya del país, información que, según un comunicado oficial de la embajada, Goldberg habría recibido cuando estaba reunido con el canciller David Choquehuanca, discutiendo "la decisión del Gobierno boliviano de expulsar al Departamento Estadounidense Antidroga (DEA) de la zona del Chapare".
"Sin miedo a nadie, sin miedo al imperio (...) declaro al señor Goldberg, embajador de los Estados Unidos, persona no grata" dijo Morales. "No queremos gente separatista ni divisionista ni que conspire contra la unidad; no queremos personas que atenten contra la democracia", agregó.
El exabrupto de Morales contra Goldberg sería una 'cortina de humo' para cubrir la creciente convulsión en los 4 departamentos opositores bolivianos, en los cuales el Gobierno perdió control y los militares y policías fueron rebasados.
Unas 70 personas heridas —entre ellas los dirigentes de los grupos enfrentados, el campesino Luis Alfaro y la cívica Patricia Galarza— arrojó una jornada de violencia que incluyó el incendio de un micro, toma de oficinas y hasta intento de atentados con explosiones.
David Sejas, dirigente de la Unión Juvenil Cruceñista, explicó que las entidades del Estado que han sido ocupadas —en varios casos con violencia y saqueo de los bienes—, no serán devueltas al Poder Ejecutivo y que las preservarán para entregarlas a la gobernación de Santa Cruz, de acuerdo a una reglamentación que debería ser elaborada por la asamblea departamental cruceña.
La convulsión en Santa Cruz tuvo serias consecuencias: vándalos aprovecharon la coyuntura para saquear los distintos mercados, centros de abastecimiento y tiendas comerciales. La feria Barrio Lindo, ante la alerta de un presunto saqueo, tuvo que cerrar sus puertas.