El presidente boliviano, recientemente ratificado en un referendo de mandatos del que salieron airosos también cuatro de seis prefectos (gobernadores) opositores, dijo que estaba dispuesto a dialogar sobre impuestos y autonomías regionales, a condición de que se preserve la unidad nacional.
En un discurso en la Academia Nacional de Policías, Morales no mencionó planes concretos para acelerar la aprobación de una nueva Constitución para el país, algo que prometió inmediatamente después del referendo y que le exigen sindicatos y organizaciones sociales que representan a su base electoral.
En cambio, el también líder de los productores de coca señaló que esperaba enmarcar en un debate sobre la nueva Constitución un diálogo "de cara al pueblo" con los líderes opositores sobre la demanda de autonomías y el llamado Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
"Pero si algunos grupos no quieren entender el gran sentimiento del pueblo boliviano, el pensamiento y sufrimiento de las mayorías, seguramente irán reduciéndose mas y se harán más violentos; ahí tenemos obligación de poner orden para que haya respeto entre los bolivianos," advirtió.
Los líderes regionales rebeldes, encabezados por el prefecto cruceño, Rubén Costas, convocaron a varias protestas contra las políticas de Morales en los últimos meses, exigiendo el reconocimiento de sus autonomías.
Morales nacionalizó en mayo del 2006 la industria petrolera, cuyo principal negocio actual es el bombeo de más de 30 millones de metros cúbicos diarios de gas natural a Argentina y Brasil.