En la operación se incautaron 22.500 cartuchos de calibre 22, 10.000 cartuchos para escopeta, 36.000 fulminantes y más de 111.000 balines de la categoría 5.5, así como vainas vacías recargables, indicó la Aduana en un comunicado.
El presidente del organismo, general Wilfredo Vargas, destacó la "peligrosidad" de este cargamento, considerado como contrabando, porque llegó a Bolivia "camuflado en calidad de enseres personales" y sin licencia del Ministerio de Defensa. Preocupado ante la posibilidad de que "estén en camino cargamentos similares", Vargas ordenó desplegar a su personal especializado para detectar eventuales embarques sospechosos.
El presidente de la Aduana destaca que el calibre de la munición es el mismo que el que acabó con la vida de campesinos en la región de Pando, y recuerda al respecto que el Gobierno de Bolivia denunció "afanes sediciosos en el país". "Evidentemente, faltaban algunas pruebas y este es el caso", agregó el general, quien sospecha que el destino de estas municiones podrían ser "grupos sediciosos".
La Aduana Nacional conoce la denominación de la empresa importadora de la munición incautada y los datos de la persona a cuyo nombre se declaró el cargamento, si bien no los dio a conocer.
Este organismo recuerda que el pasado 28 de agosto también se incautó, en un operativo realizado en la zona franca comercial de El Alto (ciudad aledaña a La Paz y donde está uno de los aeropuertos internacionales de Bolivia), de un cargamento de cascos y material bélico destinado al municipio de Santa Cruz (este).