El triunfo del "Sí" el domingo pasado aportó al distanciamiento existente entre gobierno y oposición, que cruzaron en las últimas horas acusaciones de fraude, violencia e intolerancia.
Para el Gobierno izquierdista, el estatuto de autonomía que los cruceños aprobaron el domingo es, además de ilegal y separatista, inaplicable, debido a que la alta abstención en la consulta demostraría que carece de un consenso básico.
En tanto, la oposición reafirmó que otros tres distritos en el este del país, de los nueve que tiene Bolivia, realizarán en los próximos meses referéndum de autonomía para frenar las ambiciones centralistas del presidente Evo Morales, que busca con la nueva Constitución dar marco legal a su nacionalización de la economía y otorgar más poder a la mayoría indígena.
"Este Gobierno es miope. El (Morales) no reconoce la voluntad popular (...) No se está entendiendo el proceso de desplazamiento de hegemonía que se viene dando en el país", declaró a un canal de televisión el prefecto del departamento de Beni, Ernesto Suárez.
Morales, que había llamado a la abstención en Santa Cruz, calificó la consulta como un fracaso. Sin embargo hizo una convocatoria al diálogo con la oposición.
El lunes, en una entrevista con la televisión estatal cubana, indicó "vamos a esperar hasta el día miércoles y, en la reunión de gabinete, haremos una profunda evaluación (sobre) qué camino tomar para el diálogo y, de esa manera, seguir apostando por una autonomía que responda a las mayorías nacionales de Bolivia".
Pero, las posibilidades de un diálogo sufrieron un duro golpe el lunes por la noche, cuando el Gobierno descartó a la Iglesia Católica como mediadora, molesto porque el cardenal del país, Julio Terrazas, participó en el referéndum como votante.
Descentralización
Santa Cruz, en la fértil llanura oriental del país, obtendrá por el estatuto competencias reservadas al Estado nacional en materia de educación, seguridad, justicia y economía, en una barrera contra el plan del Gobierno de "refundar" el país con la nueva Constitución.
Según datos de la corte electoral local, con un 55,6 por ciento de las mesas escrutadas, el "sí" al estatuto autonómico obtenía un 85,61 por ciento y el "no" un 14,39 por ciento, con un 34,4 por ciento de abstención.
Bolivia está polarizada entre los sectores más ricos de las llanuras del este, propietarios de la mayor parte de la tierra; y los indígenas fieles a Morales que viven de la agricultura de subsistencia en las sierras del occidente.
Santa Cruz también está enfrentada con el Gobierno por una reforma agraria que podría hacerles perder decenas de miles de hectáreas a sus terratenientes.