Washington ha respondido sin demora a las declaraciones de Evo Morales, en las que se mostró a favor de la expulsión de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) del Chapare. En efecto, estos comentarios vertidos por el mandatario boliviano irritaron a EEUU, que advirtió en primer lugar que “se tomará en serio la amenaza”, para luego complementar su respuesta señalando que lo dicho por el presidente de Bolivia fue “inapropiado, inamistoso y lamentable”.
Hoy por la mañana, Heide M. Bronke, vocero del Departamento de Estado, señalaba, hablando por su gobierno, que “nos tomamos seriamente cualquier amenaza”.
La vocera norteamericana admitió que no podía confirmar la información de la salida de los empleados de la agencia de ayuda, si bien, una fuente de USAID, la que solicitó no ser identificada, había informado que “se ha pedido al personal que salga del área”.
Bronke subrayó el desasosiego del gobierno norteamericano ante los actos de “violencia sin sentido” contra EEUU en Bolivia. “Especialmente tras las protestas del 9 de junio, nos preocupa mucho la protección de la embajada y de nuestro personal”. En dicho día, miles de personas protestaron frente a la misión diplomática permanente estadounidense en La Paz y trataron de rebasar el cordón de seguridad con piedras y palos.
Hoy mismo por la tarde, la vocera subrayó también que las declaraciones del presidente Evo Morales en Chuquisaca “fueron inapropiadas, inamistosas y lamentables”.
Durante una concentración de campesinos en el departamento del Chapare, Evo Morales había dicho, al respecto del episodio con el USAID: “Saludo la decisión del movimiento campesino, de los alcaldes del trópico de Cochabamba. Ahora siento, ojalá sea así, que el Chapare no solamente sea libre de analfabetismo, sino que sea territorio libre del imperialismo norteamericano”.
Según Bronke, estas declaraciones “no reflejan la manera en que entendemos nuestras relaciones bilaterales y la realidad de la ayuda de EEUU para el desarrollo y para la lucha contra el narcotráfico en Bolivia”. También informó que el embajador Philip Goldberg continúa en este país.
Las relaciones entre ambos países se tensionaron aún más cuando el gobierno boliviano confirmó que Carlos Sánchez Berzaín, uno de los principales acusados por los hechos de octubre del 2003, goza de asilo político. Sin embargo, el mismo Departamento de Estado se encargó de desmentir protección alguna a favor de Sánchez Berzaín y al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, y que el Gobierno boliviano no tiene ninguna demanda de extradición.
“Lamentamos estos esfuerzos incesantes por involucrarnos en la política interna de Bolivia”, dijo la portavoz estadounidense.
“Tenemos un profundo respeto por el pueblo de Bolivia y por sus aspiraciones políticas, económicas y sociales. Buscamos una relación de respeto mutuo y de trabajo conjunto; asimismo, creemos que EEUU puede jugar un papel importante en ayudar a los ciudadanos bolivianos a alcanzar dichas aspiraciones”, apuntó Bronke, quien asume como preocupantes las declaraciones del Primer Mandatario boliviano, acostumbrado a acusar de “conspiración” a USAID y al Gobierno de Estados Unidos.
La declaración del Departamento de Estado le recuerda al Gobierno de Bolivia que respete la Convención de Viena. “USAID es parte de la Misión de los Estados Unidos en Bolivia. Recordamos a Morales su obligación de proteger a las misiones diplomáticas bajo las convenciones de Viena”, argumentó.
Reiteró, asimismo, que “recordamos al Gobierno de Bolivia su obligación de proteger a las misiones diplomáticas”.