Mientras cuatro regiones opositoras bolivianas se organizan para garantizar el éxito de sus referendos para la aprobación de los estatutos de autonomía regional, los sectores afines al gobernante MAS (Movimiento Al Socialismo) anuncian medidas para bloquearlos. En tanto, la Iglesia Católica y el Gobierno eludieron ayer la responsabilidad de convocar al diálogo, pese a que ambos reconocen la compleja situación.
Los movimientos sociales bolivianos leales al presidente Evo Morales, como los denominados “Ponchos Rojos” de Achacachi, los dirigentes del Plan 3.000 de Santa Cruz y los fabriles de Cochabamba anunciaron en La Paz la conformación de una coordinadora nacional de movimientos sociales, que como primera actividad convocó para el 4 de mayo, día que está programado el referéndum, a una movilización nacional en contra del mismo.
“Nosotros hemos comprendido que la única forma de revertir la situación en el país, contraria a los intereses populares, es la movilización de los sectores sociales, es por esto que convocamos para que el 4 de mayo realicemos una movilización en contra del ilegal referéndum cruceño”, señaló el dirigente de los fabriles, Óscar Olivera. Al igual que en Santa Cruz, el 1 de junio Beni y Pando realizarán sus consultas, y el 22 lo hará Tarija.
Estos sectores se reunirán el sábado próximo en la ciudad oriental de Santa Cruz, bastión de la oposición, para definir otras medidas contra el referendo autonómico de esa región.
En la reunión de las organizaciones en la periferia cruceña planean organizar "una gran coordinadora de movimientos" para frenar las consultas autonomistas.
El dirigente del grupo radical aimara "Ponchos Rojos" y alcalde de la localidad andina de Achacachi, Eugenio Rojas, dijeron a EFE que la reunión analizará qué medidas se pueden tomar "para que no se lleve a cabo el referendo" organizado por los opositores de Santa Cruz, la región más rica y poblada del país.
Según Rojas, cuyos seguidores aseguran tener armas para defender al presidente Morales, la actual crisis boliviana enfrenta a "las familias adineradas" con las "mayorías pobres" del país.
Gobierno e Iglesia se pasan la pelota
Desde el pasado mes, la Iglesia realiza, sin éxito, gestiones para abrir una mesa de diálogo entre Morales y la oposición, con quienes también se reunieron recientemente enviados de los Gobiernos de Brasil, Argentina y Colombia con el mismo propósito.
“Ante la situación que va empeorando peligrosamente, en cuanto estén dadas las condiciones, las autoridades responsables de la conducción del país deben convocar al diálogo para lograr un pacto social con amplio consenso”, concluyó la 86ª Asamblea de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) realizada en Cochabamba, encuentro de obispos que analizó la participación del clero en este proceso.
Los obispos de la Iglesia Católica afirmaron además, en un comunicado, que el conflicto va "empeorando peligrosamente" y puede "desembocar en confrontaciones con consecuencias imprevisibles de dolor y muerte".
Hace dos semanas, el presidente Evo Morales pidió a la Iglesia agilizar la convocatoria al diálogo y ayer, tras conocer la decisión de los obispos, el vocero del Palacio, Iván Canelas, reiteró que el Ejecutivo espera que sea esta institución y la comunidad internacional las que asuman la responsabilidad. “Sería más factible que estas instituciones sean las que faciliten, nos acerquen...Si el Gobierno convoca (al diálogo) van a volver nuevamente a existir observaciones (de la oposición)”.