Los hospitales se quedarán sin medicamentos y combustible para los generadores dentro de pocos días, si Israel no depone su actitud que mantiene bloqueada la frontera que impuso para detener los ataques palestinos con misiles, dijeron hoy organizaciones internacionales.
La única central del territorio, que suministra electricidad a la ciudad de Gaza, fue cerrada el domingo después de quedarse sin combustible, sumiendo en la oscuridad a varias manzanas.
La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) afirmó que la situación en este territorio, donde más de 1,5 millones de habitantes dependen de la ayuda exterior, es "desesperada". "Se trata de una situación humanitaria desesperada que continúa deteriorándose en forma alarmante", declaró a la AFP el portavoz Christopher Gunness.
Los residentes del territorio controlado por Hamás amanecieron con las calles prácticamente sin tráfico, los comercios cerrados y poco abastecimiento de combustible debido a las restricciones israelíes y a que la principal planta de energía de Gaza está cerrada desde ayer.
Funcionarios palestinos advirtieron que la paralización puede perjudicar los esfuerzos impulsados por Estados Unidos para alcanzar un acuerdo de paz con Israel este año.
Michele Mercier, portavoz de Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), dijo que la organización estaba intentando convencer a Israel para que vuelva a abrir las fronteras con Gaza al menos para cruzar las provisiones humanitarias y entregas de combustible.
Mercier dijo que el CICR estaba siguiendo de cerca la situación en los hospitales de Gaza. En tanto, funcionarios de la Unión Europea dijeron que están presionando a Israel para que permita reanudar el abastecimiento de combustible industrial a la planta de energía cerrada.
"Ellos (los hospitales) todavía tienen materiales, pero no durarán más de dos o tres días", dijo Mercier. "Si no se consigue más stock, pueden imaginarse lo que significa para el tratamiento de los heridos y (...) el cuidado diario de la salud se verá afectado", agregó.
El bloqueo israelí en la Franja de Gaza, donde viven alrededor de 1,5 millones de personas, también frenó los envíos de ayuda de la ONU, que incluyen comida y otras provisiones humanitarias.
Israel dijo que el bloqueo iba a terminar si los militantes detenían el lanzamiento de misiles. "No hay una crisis humanitaria. No es correcto. Ciertamente, Israel hará todo para evitar una crisis humanitaria", dijo Amos Gilad, funcionario de alto rango del ministerio de Defensa israelí, acusando a los palestinos de hacer una campaña de propaganda.
"Si no se detiene el lanzamiento de (cohetes) Qassam, Israel mantendrá su presión sobre Gaza", dijo el vicepremier israelí, Haim Ramon, a la radio del ejército.