El británico Tony Blair, en su última visita a Irak como primer ministro, dijo el sábado que él no tenía ningún arrepentimiento acerca de su participación en la invasión conducida por EE.UU., que quitó a Saddam Hussein del poder.
En un viaje de despedida a un país cuyo futuro puede definir su herencia después de una década en el poder, Blair se reunió con el primer ministro iraquí Nuri Al-Maliki y el Presidente Jalal Talabani y habló de la situación en Irak, que es acosado por la violencia sectaria.
"No tengo ningún lamento sobre haber quitado a Saddam, no", dijo Blair en una rueda de prensa conjunta con Maliki y Talaban, después de sus conversaciones sobre cómo lograr la necesaria reconciliación política.
“El futuro de Irak debería ser determinado por iraquíes conforme a sus deseos y es importante que todos los países vecinos entiendan y respeten esto", afirmó Blair.
Embajadores de Irán y los Estados Unidos se reunirán en Irak el 28 de mayo para debatir acerca de la seguridad en el país, un encuentro entre amargos rivales. Blair dijo que existe una ventaja estratégica en un Irak estable para todos los involucrados. "Sabemos que es importante trabajar con Irán, pero Irán tiene que entender que no puede apoyar al terrorismo y querer trabajar con nosotros al mismo tiempo", aseguró el líder británico.
Más tarde Blair voló a la ciudad sureña de Basra y reafirmó su visión de que el mundo necesitó un Medio Oriente estable. "Si no calmamos esta región, entonces hay, en mi opinión, un futuro muy complicado y difícil para el mundo delante de nosotros". Dos rondas de morteros o de cohetes aterrizaron mientras él charlaba con algunas de las miles de tropas británicas estacionadas en Basra, dijeron testigos.
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