El aliado más firme de George W. Bush en el exterior arrivó hoy a la base de la Fuerza Aérea Andrews, en las afueras de Washington antes de partir hacia la Casa Blanca, para sostener una cena privada con el mandatario estadounidense.
Tony Blair tiene previsto conversar con Bush sobre el desafío que representa para los aliados la situación en Irak, Afganistán, Medio Oriente y el caso nuclear iraní, así como el conflicto interétnico en la región sudanesa de Darfur y la liberalización del comercio mundial.
En momentos que Blair, de 54 años, se dispone a dejar Downing Street luego de diez años en el poder, la reunión podría ser también la ocasión de un balance sobre la sociedad monolítica entre Gran Bretaña y Estados Unidos, muy cuestionada en diversos sectores de Londres.
"Creo que nuestro país debería seguir siendo un estrecho aliado de Estados Unidos, lo que nunca provocó ningún problema, y creo que si algún día representa un problema, ese será un día sombrío para mi país", declaró Blair a la cadena de televisión estadounidense NBC.
"El mayor peligro es que Estados Unidos abandone su compromiso, que decida levantar el puente y decir al resto del mundo: 'Vayan, arréglense ustedes'.Necesitamos que Estados Unidos esté comprometido", añadió.