Casi 50 millones de italianos asistirán a las urnas casi tres años antes de lo previsto para renovar la Cámara de Diputados y el Senado. La mayoría que se alcance en la Cámara Alta es determinante para gobernar al de acuerdo con la vigente ley electoral.
En esta ocasión Silvio Berlusconi se enfrentará a Walter Veltroni, ex comunista, ex alcalde de Roma, ex ministro y líder del PD, el partido creado de la fusión del postcomunista Democráticos de Izquierda (DS) y la centrista Margarita. Berlusconi se presenta a estas elecciones con la convicción de que la ciudadanía italiana le otorgará la confianza después de los dos años de gobierno de centroizquierda del que formó parte el PD que no logró mayores cambios gracias a sus conflictos internos.
El ex mandatario italiano asegura que las encuestas ya le dan una amplia victoria. Según los sondeos, el Partido de la Libertad saca al PD una ventaja de entre 5 y 8 puntos en la Cámara de los Diputados y lograría la mayoría absoluta. La diferencia no resulta tan marcada en el Senado ya que la ley actual prevé que se den premios de mayoría a nivel regional por lo que podría llegarse a un empate. Los indecisos, según los sondeos, son el 30 por ciento, que pueden modificar el resultado final.
Veltroni acude a las elecciones junto al partido Italia de los Valores, del ex juez anticorrupción Antonio Di Pietro. Ha recorrido todo el país presentando su programa de doce puntos, entre los que se incluyen una ley para las parejas de hecho y la creación de un testamento vital, que habían sido promesas inconclusas del Gobierno Prodi. El PD también propone desgravaciones fiscales a los trabajadores dependientes, incentivos para los alquileres de viviendas, y la introducción del salario mínimo de 1.000 ó 1.100 euros mensuales para los contratos precarios. Veltroni propone una disminución del número de parlamentarios, con una Cámara con 470 diputados (ahora son 630) y un Senado con 100 senadores (315 actualmente).
Berlusconi se presenta a las elecciones junto a la Liga Norte y Autonomía Sur. La Alianza Nacional de derecha va bajo las siglas de Pueblo de la Libertad. Su programa incluye siete misiones con las cuales relanzar el país, entre ellas la vuelta al uso de la energía nuclear, prohibida en un referéndum en 1987. Las otras son ayudas a la familia, mayor seguridad y justicia, mejora de los servicios a los ciudadanos, potenciación del sur del país, introducir el federalismo y un plan extraordinario para las finanzas públicas.
El nuevo parlamento se volverá a elegir con el sistema proporcional y listas cerradas, impuesto por Berlusconi, que penaliza a los grupos pequeños.
El sistema electoral en Italia, donde el voto es obligatorio por mandato constitucional, opta por las listas cerradas y garantiza al ganador la mayoría absoluta en la Cámara de los Diputados al otorgarle un premio que le da un mínimo de 340 diputados. La oposición consigue un máximo de 277 escaños y los restantes se reparten entre las circunscripciones en el extranjero. Para lograr representación en esa Cámara se establecen tres porcentajes mínimos de votos o listones, según se trate de coaliciones o partidos.En la Cámara de Diputados, el listón de las coaliciones es del 10% de los votos; aunque cada uno de sus partidos necesitará tener, al menos, el 2% para entrar en el reparto de escaños; mientras la barrera de las formaciones que acuden a las urnas en solitario es del 4%. Para el Senado, donde sólo pueden votar los mayores de 25 años, esos tres listones son el 20% para coaliciones, el 3% para sus formaciones y el 8% para los partidos en solitario; mientras el premio a la mayoría se divide por regiones.
Esta es la ley conocida como la 'cerdada' que fue creada por el ex ministro conservador Roberto Calderoli, e impuesta por Berslusconi pensando que le garantizaría cinco años más de gestión. Al final le dio la mayoría absoluta a La Unión, de Prodi, en la Cámara de Diputados y la dejó prácticamente empatada con los conservadores en el Senado. Teniendo en cuenta que en Italia el sistema bicameral es perfecto, la aplicación de esta ley generó un estancamiento legislativo.
Pese a que diversos sectores están de acuerdo en que la ley debe ser reformada, en las próximas elecciones seguirá vigente y causa temor de que la misma situación de inestabilidad se repita.