El candidato del Pueblo de la Libertad (PDL), Silvio Berlusconi, aliado con la Liga Norte y el Movimiento por la Autonomía para el Sur, obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara de los Diputados y en el Senado, con el cien por cien de los votos emitidos en Italia ya escrutados.
Con estos resultados, Berlusconi y sus socios lograron el 46,81% lo que les concede 340 diputados, mientras la oposición representada por el Partido Democrático, de Walter Veltroni, coaligado con Italia de los Valores, obtuvo el 37,54% que les otorga 239 escaños.
La democristiana Unión de Centro, que dirige Pier Ferdinando Casini, sacó el 5,62% y 36 diputados.
En el Senado, la alianza del magnate logra el 47,32% con 168 senadores; la lista de Veltroni un 38,01 y 130 escaños; y la de Casini un 5,69% y 3 senadores.
A esos resultados deberán añadirse los de los italianos que residen en el extranjero, que eligen doce diputados y seis senadores, aunque no influirán en la victoria de Berlusconi.
Afuera de las Cámaras quedó "La Izquierda-El Arco Iris", en la que se habían integrado los comunistas herederos del Partido Comunista Italiano (PCI), la primera vez que no tendrán representación parlamentaria.
El escrutinio de las elecciones regionales y de los Ayuntamientos de varias ciudades, entre ellas la capital, comenzará hoy a las 14.00 hora local (12.00 GMT), a excepción de las de Sicilia, donde con el cien por cien escrutado, el candidato de Berlusconi, Raffaele Lombardo, consiguió la victoria con un 64,9% frente al 30,9% logrado por la candidata del PD, Anna Finocchiaro.
Tiempo de reformas
El amplio control del Parlamento permitirá al flamante primer ministro llevar a cabo reformas con el apoyo de diputados y senadores, a diferencia de su antecesor, aunque muchos italianos están desilusionados de la política y dudan de que cualquier gobierno pueda curar rápidamente los males de la cuarta economía de la Unión Europea.
"Los meses y años que tenemos por delante son difíciles", dijo Berlusconi a la televisión estatal en una llamada en directo.
El magnate dijo que entre sus prioridades estaba abordar el futuro de Alitalia, bajo control estatal, que el Gobierno saliente tenía problemas para privatizar, y acabar con la prolongada crisis de basuras en Nápoles.
Las promesas de Berlusconi incluyen recortar impuestos mientras reduce la deuda pública, liberaliza la economía y endurece la postura ante el crimen. Pero los críticos dicen que fracasó a la hora de revolucionar Italia, tal y como prometió cuando fue el primer ministro durante siete meses en 1994 y entre 2001-2006.