Un testigo declaró a un tribunal italiano que un mafioso condenado por una campaña con bombas de la mafia en 1993 le había dicho que el Primer Ministro Silvio Berlusconi estaba vinculado con la Cosa Nostra.
Berlusconi asegura que cortes tendenciosas están realizando acusaciones falsas para derribar el Gobierno que ya lleva 19 meses, el tercero desde 1994, y atacar a su imperio empresarial Mediaset.
Despojado de su inmunidad de ser procesado, el Primer Ministro enfrentó dificultades legales en dos frentes el viernes, con un aliado apelando en contra de una condena por acusaciones vinculadas a la mafia y un caso no relacionado de corrupción en donde enfrenta cargos de haber sobornado a un abogado británico.
El "pentito", o mafioso convertido en testigo, Gaspare Spatuzza dijo a un tribunal en Turín que el líder de un clan mafioso luego encarcelado por ataques con bombas había nombrado a Berlusconi, un magnate de los medios que no había entrado en política en ese entonces, en conexión con los atentados.
Spatuzza relató una reunión que sostuvo con el líder del clan Giuseppe Graviano, que más tarde fue condenado a cadena perpetua múltiple junto a su hermano por ataques con bomba en Roma, Milán y Florencia, en un café en Via Veneto, Roma, en 1994, después de los mortales ataques.
"Graviano me dijo que había obtenido todo gracias a la seriedad de personas que habían ayudado con nuestro asunto (...) él mencionó dos nombres, el llamó a Berlusconi 'el hombre del Canal 5'", dijo Spatuzza, haciendo referencia al canal de televisión de Mediaset.
Además citó a Graviano diciendo: "Tenemos todo gracias a la seriedad de estas personas, específicamente de Berlusconi (...) pusieron el país en nuestras manos".
Berlusconi no está formalmente vinculado con el caso, que es parte de una apelación contra la condena bajo cargos mafiosos de uno de sus socios políticos y empresariales. El Primer Ministro rechazó evidencia previa de Spatuzza ante los fiscales como "infundada".
Spatuzza habló en una corte abierta por primera vez como parte de una apelación de Marcello Dell'Utri, aliado de Berlusconi, contra su condena por asociación con la mafia. Las declaraciones las hizo detrás de una pantalla en una sala de máxima seguridad repleta de periodistas.