El Papa Benedicto XVI manifestó que "lamenta profundamente" las reacciones que provocó su discurso, en el que mezcló los conceptos de violencia e islam. Aseguró que las palabras que citó, de un emperador bizantino del siglo XIV, "no reflejan de ninguna manera" sus "pensamientos personales".
Ayer fue el Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Tarcisio Bertone, quien manifestó que Benedicto XVI estaba “extremadamente disgustado por haber podido ofender a los creyentes musulmanes". También aseguraba que el Papa está a favor del diálogo entre las religiones y que no pensaba en absoluto lo que decía la cita que empleó el pasado martes en la Universidad de Ratisbona (Alemania).
"Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba", decía el emperador bizantino Manuel II Paleólogo a un erudito persa.
Hoy, aprovechando el rezo público del Angelus en su residencia veraniega de Castelgandolfo, el Papa manifestó personalmente sus disculpas.
"Lamento profundamente las reacciones en algunos países a unos pocos pasajes de mi discurso a la Universidad de Rastisbona, que fueron considerados ofensivos a la sensibilidad de los musulmanes", expresó. "De hecho, era una cita de un texto medieval que en absoluto expresa mi pensamiento personal", añadió.
"Espero que esto sirva para apaciguar los corazones y clarificar el verdadero mensaje de mi discurso, que fue, en todos los sentidos, una invitación al diálogo franco y sincero con respeto mutuo", concluyó.
El discurso del pasado martes había sembrado la animadversión de la comunidad musulmana y desde distintos gobiernos y colectivos arreciaron las críticas a una supuesta "ignorancia" del Papa por las que pedían disculpas públicas.
En algunos países musulmanes llegó a haber agresiones contra iglesias cristianas y este domingo, en Somalia, murió asesinada una monja católica. Según una fuente somalí, hay una alta probabilidad de que el crimen esté vinculado con la animadversión suscitada contra el Papa.
El nivel de tensión ha llegado a tal punto que se reforzaron las medidas de seguridad en el Vaticano y en Castelgandolfo.
Lejos de que hubiera ningún problema, Benedicto XVI fue acogido con fuertes aplausos y arropado por los numerosos fieles congregados en el patio central de la residencia papal.
El Pontífice recordó el comunicado del Vaticano emitido ayer en el que aclaraba el verdadero sentido de sus palabras.
Bertone dijo que el Papa empleó la cita "como oportunidad para desarrollar, en un contexto académico y, según se extrae de una completa y atenta lectura del texto, algunas reflexiones sobre el tema de las relaciones entre religiones y violencia para concluir con un claro y radical rechazo de la motivación religiosa de la violencia, de cualquier procedencia".
Hoy, tras la declaración del Papa, el Secretario de Estado del Vaticano aseguró que "por el momento, no hay razón" para anular el viaje a Turquía previsto para el mes de noviembre.
El partido de los Hermanos Musulmanes de Egipto manifestó que el mensaje del Papa fue "suficiente".
"Consideramos que las nuevas declaraciones representan una marcha atrás. Podemos considerarlos una disculpa suficiente", dijo el líder del partido, Mohammed Habib.
En España, el Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, afirmó que "si el Papa pide disculpas, no hay que volver a crear más tensión ni mayor intercambio de opiniones". A su juicio, lo que hace falta es "volver a una relación fluida y corriente entre todas las culturas y todas las religiones", como está "haciendo la Santa Sede".
Crece la ira musulmán
Desde Bangladesh a Marruecos, una ola de indignación recorrió ayer el mundo musulmán como un reguero de pólvora para protestar contra los comentarios del papa Benedicto XVI sobre el Islam y la violencia, formulados la semana pasada en Ratisbona durante su visita a Alemania.
Las manifestaciones de indignación continuaron incluso luego después que el Papa expresó que "lamenta profundamente que algunos pasajes de su discurso hayan parecido ofensivos para la sensibilidad de los creyentes musulmanes".
"No es una excusa", reaccionó un dirigente de los Hermanos Musulmanes egipcios, Abdel Monim Abul Futuh, luego de la intervención en Roma del Secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, quien leyó la declaración del Sumo Pontífice.
"El Papa cometió un error, debe reconocer su error y disculparse", declaró Abul Futuh. Más moderado, el secretario general del Frente de la Acción Islámica (FAI), surgido de los Hermanos Musulmanes en Jordania, Zaki ben Rcheid, dijo que las declaraciones del Papa de ayer "no van en la buena dirección" y "son insuficientes".
El martes en Alemania, Benedicto XVI hizo comentarios sobre el Islam y la Yihad al hablar de la relación entre religión y violencia, que fueron condenados en el mundo musulmán.
Marruecos decidió ayer llamar a consultas a su embajador ante el Vaticano. El rey Mohammed VI, quien detiene el título de "comendador de creyentes", dirigió además un mensaje de protesta al Papa.
Por su lado, el jeque de al Azhar, la mayor autoridad del Islam sunnita en el mundo, comunicó su indignación. Los comentarios del Papa "traducen una ignorancia clara del Islam y de su profeta", y es seguro no ayudarán "a reforzar el diálogo entre las religiones y las civilizaciones", declaró Mohammed Sayyed Tantaui. Irán pidió por su lado al Sumo Pontífice "corregir" sus comentarios, y los calificó de "gran error".
En los territorios palestinos, las palabras del Santo Padre provocaron varios ataques contra iglesias cristianas sin provocar víctimas. Un grupo de hombres armados abrió fuego ayer contra el templo ortodoxo griego más antiguo de Gaza, mientras que el
viernes, el muro exterior del mismo edificio había sido atacado con una granada y tres artefactos explosivos artesanales.
En Naplusa, norte de Cisjordania, cocteles molotov fueron lanzados ayer contra otras dos iglesias, una Anglicana y otra Ortodoxa. Más tarde varios hombres armados irrumpieron en una capilla católica del barrio de Rafidiya, luego de haber incendiado la puerta de entrada.
En Irak, una bomba explotó frente a una iglesia católica en Bassora, en el sur de Bagdad, dañando ligeramente la puerta.
Un grupo armado iraquí, Jaich al-mujahidin, amenazó por su lado en un comunicado publicado en Internet atacar a Roma y al Vaticano.
En Arabia Saudita, el jeque Abdel Aziz al-Cheikh, juzgó que los comentarios del Papa eran una "mentira" en el diario Al-Riyad. En una carta dirigida al Vaticano, el ministro saudita de Relaciones Exteriores, el príncipe Saud al-Fayzal, pidió al Papa una "clarificación urgente". El gobierno kuwaití hizo una petición en este sentido y convocó al Encargado de Negocios del Vaticano.
Los cristianos en Medio Oriente, temiendo una confrontación entre el Vaticano y el mundo musulmán, se deslindaron de los comentarios de Benedicto XVI. La iglesia copta egipcia, cuyos miembros (entre 4 y 7 millones) constituyen la más importante comunidad cristiana en un país musulmán, rechazó todo "ataque contra los símbolos del Islam".