Barack Obama le podría quitar la candidatura a Hillary Clinton. Sin embargo, el ruido mediático que genera este político de 45 años, podría ser sólo temporal.
Obama ha sabido moverse bien y capitalizar el momento político. Hace pocos meses seguía siendo prácticamente conocido sólo por ser el único senador afroamericano en el Congreso y por haber dado un discurso descolorido en la Convención Demócrata de 2004.
Sin embargo, aprovecha la indefinición y acapara la atención de los medios de comunicación.
Obama juró para representar como senador por el estado de Illinois en enero de 2005, por lo que sus opositores destacan su poca experiencia política, aunque trabajó algún tiempo en una ONG donde ocupó un cargo como legislador local en 1996, y perdió una campaña a la Cámara de Representantes en 2000.
El mes pasado en CNN, el destacado analista Jeff Greenfield comparó la forma de vestirse de Obama con la del Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, a lo que se suma la difusión de su segundo nombre, Hussein.
Al común de los ciudadanos norteamericanos no les suena bien el nombre entero. “Barack” no es familiar pero al menos es desconocido, “Hussein” es el nombre del gran dictador y enemigo, y Obama suena muy parecido al terrorista mas buscado del mundo.
Si Barack ocupara el cargo presidencial en los Estados Unidos, la ironía estaría a flor de piel.
Barack es el fruto de un matrimonio interracial. Su padre, de raza negra y nacido en Kenia, conoció a su madre, una estadounidense blanca de Kansas, durante una estancia de estudios en Hawaii. Pasó parte de su infancia en Indonesia, donde, de acuerdo con sus biógrafos, estudió en una escuela musulmana por tres años y en una católica por otro tanto.
A su regreso a Estados Unidos, Barack estudió Ciencia Política en la Universidad de Columbia y después una Maestría en leyes en Harvard. Estudió Ciencia Política en Wellesley y posteriormente leyes, en Yale.
De ganar las elecciones, Obama se convertiría en el primer candidato presidencial afroamericano de uno de los dos grandes partidos políticos estadounidenses y, tal vez, en el candidato con menos experiencia política.