Luego de condenar el ataque perpetrado en las inmediaciones del hotel en el que se alojará en Jerusalén, en el que un palestino fue abatido a balazos tras embestir con una pala mecánica varios vehículos y herir a 16 personas, Barack Obama afirmó que, de resultar finalmente consagrado presidente de EEUU en las elecciones de noviembre, trabajará desde su primer día en la Casa Blanca para alcanzar un acuerdo de paz entre Israel y Palestina. El candidato demócrata vertió estas declaraciones a horas de dirigirse hacia Jerusalén, desde donde visitará posteriormente territorios israelíes y palestinos.
En efecto, Obama condenó el ataque efectuado con un bulldozer, indicando que siempre apoyará a Israel a la hora de "confrontar el terrorismo". El senador por Illinois aseguró, por otra parte, que era irreal esperar que un presidente de norteamericano "de repente haga sonar los dedos y llegue la paz".
"El Gobierno israelí es incierto. Los palestinos están divididos entre Al Fatah y Hamas. Por lo tanto es difícil para ambas partes ser tan osadas como para llevar a cabo acciones que conduzcan a la paz", señaló Obama en Amán (Jordania). "Mi meta es asegurarme de que vamos a trabajar desde el primer minuto para encontrar algún avance".
Ehud Olmert, primer ministro de Israel que enfrenta un proceso por corrupción que puede obligarle a dejar su cargo, y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, que perdió el control sobre la Franja de Gaza con Hamas hace un año, iniciaron un proceso de paz en noviembre. La meta de los dos gobernantes era llegar a un acuerdo antes de enero, cuando George W. Bush dejará la Casa Blanca. Sin embargo, la violencia de ambas partes ha estropeado las negociaciones.