La declaración fue hecha en su visita al campo de exterminio Auschwitz, ubicado en Polonia, en medio de lágrimas y en la que se le vio bastante emocionado. Afirmó también que el campo de concentración es un recordatorio de que el mal existe y al que hay que ponerle resistencia.
En el acto, Bush ubicó una corona de flores roja, blanca y azul sobre una gran piedra que cubre las cenizas de las víctimas del Holocausto y que fueron traídas de otros seis campos de exterminio. Tras el posicionamiento de las flores, Bush encendió una antorcha para recordar a las víctimas.
El director del campo, Avner Shalev, indicó que vió al presidente con lágrimas en sus ojos y evidentemente consternado. "Dos veces, vi lágrimas que llenaban bien sus ojos", agregó Shalev.
De acuerdo con Shalev, inmediatamente el primer mandatario de Estados Unidos vio las fotografías del Holocausto, le pregunto a su Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, por qué no habían bombardeado Auschwitz para ponerle fin a las millones muertes.
Luego de este histórico reconocimiento, Bush firmó el libro de actas en el que escribió “Dios Bendiga a Israel, George Bush”. La última vista al campo de exterminio la habñi realizado cuando aún era gobernador de Texas en 1998.
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