A Musharraf, quien asumió su cargo en 1999 tras un golpe de estado, le quedan solo semanas, a lo sumo meses en el poder.
“Está preparado para irse con dignidad”, dijo una fuente cercara a los líderes del Partido Popular de Pakistán (PPP), que es la cabeza del gobierno de coalición que lleva dos meses, a la agencia de noticias Reuters.
La fuente agregó que resulta un golpe político para el Partido el ser visto ayudando a un presidente tan poco popular en esta instancia sin perder el apoyo del pueblo.
Aunque Musharraf ha sido un aliado incondicional de Estados Unidos en su “guerra contra el terrorismo” y lanzó una iniciativa de paz con la India, no se espera que su renuncia afecte ninguno de los dos procesos de cooperación, siempre y cuando Pakistán se estabilice.
Además, Estados Unidos mantiene una buena comunicación con el que el sucesor de Musharraf como Jefe del Ejército, General Ashfaq Kayani y el gobierno del PPP continúa con los procesos de paz.
Los aliados de Pakistán, entre los que se encuentran Estados Unidos y Arabia Saudita, presionan para que el país logre una transición a un gobierno democrático liderado por civiles que permita evitar futuras convulsiones internas que resultan especialmente peligrosas en un país con armas nucleares como Pakistán.
El ejército ha gobernado Pakistán durante más de la mitad de su historia desde que surgió de la India gobernada por Gran Bretaña en 1947.
En la era posterior a Musharraf, Pakistán enfrentará a problemas mayores a la constante amenaza de grupos terroristans como al Qaeda.
El nuevo gobierno tendrá que lidiar con una situación macroeconómica en deterioro y con el desplome del mercado de acciones y de la Rupia en las últimas semanas.
Asif Ali Zardari, líder del PPP, viudo y sucesor de Benazir Bhutto, ha propuesto un paquete de medidas constitucionales orientadas a despojar a Musharraf de todo su poder pero al mismo tiempo a darle protección legal contra enemigos que lo quieren ver humillado.
El PPP espera ganar tiempo para establecer las condiciones para la salida del poder de Musharraf sin darle margen de acción a Nawaz Sharif, el primer ministro al cual derrocó el actual presidente. Srarif pretende que se impugne a Musharraf por traición.
Algunos medios de comunicación han intensificado sus llamados a la renuncia de Musharraf, y el movimiento de abogados que se había levantado el año pasado para defender al Poder Judicial, planea una protesta masiva que se llevaría a cabo el 1 de Junio próximo, el mismo día en el cual el gobierno debe presentar su presupuesto.
Una elección realizada el pasado 18 de feebrero despojó a Musharraf de su aopoyo parlamentario y resultó en una alianza entre Zardari y Sharif.
Bajo el mando de Kayani, el Ejército ha asumido un rol más constitucional pero no se espera que los militares que estaban al mando de Musharraf quieran verlo humillado.