El Seat Ibiza en el que, al parecer, huyeron esta madrugada los presuntos terroristas tras colocar una furgoneta C-15 con entre 80 y 100 kilos de explosivo junto al cuartel de la Guardia Civil de Durango (Vizcaya), había sido alquilado en Cuarteira, en El Algarve portugués.
En el mes de mayo fue alquilado por algún miembro de ETA que presentó documentación falsa y dijo que lo pasaria a buscar en Oporto -norte del país- en el extremo opuesto a donde el terrorista entregó por adelantado el dinero de la fianza, informaron fuentes próximas a la investigación.
El auto apareció calcinado en un descampado de Amorebieta, unos 50 minutos después de que hiciera explosión el camión-bomba al lado del cuartel, dejando dos heridos leves y numerosos daños materiales. Un presunto miembro de ETA, encapuchado, aparcó alrededor de las 3.30 horas, marcha atrás, una furgoneta C-15 y corrió a introducirse en otro auto; un Seat Ibiza al que los terroristas no habían colocado placas falsas.
Según los análisis preliminares, el incendio del auto pudo ser consecuencia de la explosión de algún artefacto colocado por los terroristas para destruir pruebas.
Los investigadores del atentado de este viernes manejan la hipótesis de que los terroristas recogieran el Seat Ibiza en Oporto y antes de que se cumpliese el plazo del alquiler denunciaran su robo la empresa y lo trasladaron al País Vasco para esconderlo hasta la pasada madrugada, cuando lo utilizaron para huir de Durango.
Para el director general de la Guardia Civil, este hecho "podría confirmar la hipótesis con la que se ha venido trabajando, de la posibilidad de que ETA pudiera tener algún tipo de infraestructura en Portugal".
Este atentado se produce dos meses y 19 días después de que anunciara, en un comunicado, la ruptura del alto el fuego permanente que decretó el 22 de marzo de 2006. No obstante, en diciembre, con la tregua aún vigente, colocó una bomba en la T-4 del aeropuerto de Madrid, asesinando a los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.